Obama y América Latina

"En un discurso de corte evidentemente electoral, Barack Obama, el potencial candidato del Partido Demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, afirmó que de llegar a la Casa Blanca cambiará radicalmente la política de Washington hacia América Latina. Sobre México en particular, el senador por Illinois respaldó los esfuerzos del gobierno federal para combatir al crimen organizado y consideró que los fondos destinados a la Iniciativa Mérida son insuficientes.

Al menos tres circunstancias dan notoriedad a estas declaraciones. En principio, hasta antes de esta alocución Obama no había definido su postura hacia Latinoamérica y de hecho nunca le prestó atención. En segundo lugar, el político debe haber aquilatado la creciente importancia del sector hispano en la Unión Americana. Por último, muchos de esos hispanos temen que, de convertirse en primer mandatario, el aspirante demócrata, hijo de un keniano y una mujer de raza blanca, favorezca a los afroestadounidenses en detrimento de los latinoestadounidenses.

Visto desde esa óptica, el discurso de Obama -pronunciado en Miami, un simbólico bastión de la comunidad hispana en Estados Unidos- es un claro intento por acercarse a la ya primera minoría étnica en ese país con miras a captar votantes para las elecciones de noviembre. Y también en ese tenor va su llamado tanto a hispanos como a afroestadounidenses a dejar de pelearse ""por pequeneces"" al resaltar la necesidad de ""trabajar juntos"".

Este discurso de Obama, en síntesis, debe ser visto como lo que es: parte de su campana electoral. Así, no debe ser motivo para festejar desde este momento una nueva y más cooperativa actitud de EU hacia la región, pero sí para dar la bienvenida a un planteamiento fresco.

Su deseo expreso de no ""ignorar el sufrimiento a nuestro sur, ni permitir la globalización de los estómagos vacíos"", lo mismo que su reconocimiento hacia el empeno del gobierno mexicano en contra de la delincuencia, permiten albergar la esperanza de que, de convertirse en presidente, el joven político haría algo por reconstituir los deteriorados lazos de su país con el hemisferio.

Igualmente, su senalamiento de que los fondos destinados por el Congreso de EU a la Iniciativa Mérida son insuficientes lleva a pensar que en el futuro México podría construir una relación de ayuda mutua para enfrentar un enemigo común: el crimen.

Pero una golondrina no hace verano. Habrá que ver la evolución del candidato Obama respecto a Latinoamérica. (El Universal).

"