Las actividades frente a grupo, estudio e investigación en las que la exigencia física es mínima y un estilo de vida en gran medida caracterizada por el sedentarismo y malos hábitos alimenticios, generan en los docentes obesidad e hipertensión como dos de los padecimientos con más prevalencia, además del estrés ante la presión por trabajar por objetivos y contrarreloj.
En entrevista, la jefa de los equipos comunitarios saludables del Bienestar del Issste en Tapachula, Martha Colunga Gurrión, informó que de acuerdo a los resultados de estudios médicos, los maestros además de obesidad e hipertensión, también sufren de estrés laboral, por lo que necesariamente deberían hacerse periódicamente chequeos generales de salud por lo menos cada tres meses.
Asimismo, recomendó a los maestros a que a través de los equipos comunitarios de salud del Bienestar, dependiente del Issste Tapachula, busquen la ayuda para empoderar su salud, donde se hace un chequeo general de talla y peso, glucosa, presión, entre otras medidas preventivas que ayudarán a dar un tratamiento oportuno.
Expuso que con equipos comunitarios de salud se les hace un diagnóstico sobre los factores de riesgo y su evaluación; posteriormente, se toma la decisión de brindarles la atención a través de un grupo de ayuda mutua o grupos mixtos, donde recibirán una capacitación sobre autocuidado.
Dijo que es necesario que los maestros, así como los derechohabientes en general del Issste, se hagan un chequeo periódicamente, ya que hay un índice de prevalencia de enfermedades crónico-degenerativas, pero lo grave es que siguen teniendo hábitos nocivos como sedentarismo, tabaquismo o alcoholismo, lo que repercutirá en su salud de no atenderse a tiempo.
Ante el problema de obesidad, se ha puesto en marcha el reto “3X1=3 por mi salud”, que consiste en tomar la decisión de decirle adiós a la comida chatarra, a las bebidas azucaradas y proponerse a dar cuando menos 10 mil pasos todos los días, de tal forma que se convierta en un hábito.











