La obesidad infantil es un mal que afecta la calidad de vida de los niños, en el que se encuentran involucrados diversos factores como son el exceso de comida chatarra, la falta de ejercicio o la mercadotecnia. No obstante, el hábito de una sana alimentación debe cultivarse desde el hogar.
“Todos los programas públicos de salud dependen de un financiamiento, pero dentro de una concientización social se debería partir de que la salud comienza en casa, sitio donde se debería comenzar a sustituir el consumo de bebidas azucaradas por bebidas más saludables”, señaló José Manuel Ballinas Aquino, nutriólogo de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach).
Definición
Según la definición de obesidad infantil por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se trata de un padecimiento de acumulación anormal o excesiva de grasa, el cual supone un riesgo a la salud de las personas que la padecen.
Este tipo de problema se padece mayoritariamente en zonas urbanas, donde los infantes consumen alimentos con altas cargas calóricas, como son los refrescos embotellados, frituras, alimentos chatarra, entre otros, los cuales normalmente están al alcance de los menores en los centros educativos.
“Creo que se deberían abordar estilos de vida saludable desde los ámbitos escolares, es decir, que los desayunos escolares estén bien vigilados por nutriólogos, si bien que no hay un experto de la materia en cada escuela, pero sí crear una red de nutriólogos encargados de un conjunto de escuelas las cuales supervisen”, agregó Ballinas Aquino.
Venta de alimentos
“También se deberían fortalecer los acuerdos nacionales para la cuestión de la venta de alimentos dentro de las escuelas; hacer cooperativas donde se brinden alimentos saludables y nutritivos”, puntualizó el experto en nutrición.
El problema de la obesidad es un problema que nace en casa, donde los padres de familia deberían estar más inmersos en la nutrición y activación física de sus hijos.












