El obispo de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel lamentó la creciente violencia en las familias, en los barrios y ciudades, entre grupos y pandillas, entre pueblos y organizaciones del país.
En las cárceles, dijo, al recordar la muerte de 28 reos en Acapulco el pasado 6 de julio, hay quienes ejercen un poder y un dominio sobre los demás, difíciles de controlar.
Añadió que las violencias llevan a enfrentamientos que, con frecuencia, generan sangre y muerte.
Entre nosotros, abundó, la situación en Oxchuc, en Chenalhó, en Chilón, en Tila y en otras partes, no es de paz y serenidad, sino de tensión, que en cualquier momento puede estallar en más violencia. El ansia de poder y la administración de los recursos económicos enfrentan a las personas, a los partidos y a los grupos.
Preguntó: “¿Qué nos toca hacer como Iglesia y, en particular, como obispos? Nadie puede quedar indiferente, sólo quejándose y echando la culpa a los demás. Es verdad que las instancias de gobierno deberían agotar los diálogos entre las partes, tratando de llegar a acuerdos, para no dejar a la sociedad en situaciones de ingobernabilidad, donde cada quien hace lo que quiere y se pierde el orden social”.
Señaló que en algunos casos, nuestra diócesis ha servido como instancia de diálogo, para que las partes se encuentren y busquen soluciones. Estamos dispuestos a seguir dando este servicio, sobre todo por medio de la Vicaría de Justicia y Paz, a cargo del sacerdote dominico Gonzalo Ituarte Verduzco..
Reiteró que sin embargo, educar para la paz compete a todos. En primer lugar, a los padres de familia evitando toda clase de violencia entre los esposos y entre los mismos hijos. “Los padres han de educar en el respeto mutuo, en la tolerancia ante las diferencias, en el diálogo como mecanismo para aclarar las cosas y resolver las dudas y desconfianzas”.
Arizmendi Esquivel manifestó que es necesario educar para que haya orden en la misma casa, pero no con gritos y golpes, sino con palabras serenas y respetuosas. “Educar para que, en la calle y en la escuela, los hijos sepan respetar los derechos de los demás, y no quieran resolver todo a golpes y amenazas. La paz social se construye desde la familia y las escuelas”.
Comentó que los medios de comunicación son también factores de paz, cuando educan para el respeto entre las personas y no resaltan tanto las violencias y las escenas que incitan al crimen.












