El obispo Felipe Arizmendi Esquivel afirmó que el asesinato del sacerdote Joaquín Hernández Sifuentes, de la Diócesis de Saltillo, Coahuila, “es un reflejo de lo que pasa en el país y de la violencia que hay por todas partes”.
Luego de expresar su solidaridad al obispo Raúl Vera, quien fue obispo coadjutor de San Cristóbal entre 1995 y 1999, agregó que es un hecho “preocupante” porque “si ni a los sacerdotes respetan es porque no respetan a nadie”.
En entrevista colectiva reiteró que el asesinato del religioso “nos hace ver que el país está mal y tenemos que replantearlo, y ojalá que lo hagamos desde la familia porque es donde cada quien puede hacerlo”.
Señaló que “la raíz de todo está en la familia, pues si no hay una familia se forman otros tipos de “familias”, cárteles y redes que se van uniendo para delinquir. Esto nos ayuda a poner atención en este fenómeno, ya que no podemos pensar que estamos relativamente bien”.
Dijo que desde la desaparición de Hernández Sifuentes le mandó mensajes de solidaridad al obispo de Saltillo, Raúl Vera López, “y cuando se supo del asesinato lo hice de nuevo en nombre propio y de la Diócesis de San Cristóbal”.
Abundó: “no podemos de-sentendernos de esto; el respeto que se tiene no solo a don Raúl sino a cualquier persona pero lo sentimos más cercano por el tiempo que estuvo con nosotros en la diócesis”.












