El obispo de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel, recomendó que “se busquen caminos de diálogo, sereno y respetuoso entre los inconformes”, ante “la conflictividad social” que prevalece en la entidad.
También pidió que “se analice a los líderes que encabezan estos movimientos, para ver si en verdad les preocupa el bien común o sólo quieren vengarse de quienes triunfaron en las elecciones pasadas”.
En rueda de prensa afirmó que “la paz social es el bien supremo para todos” y “todos salimos beneficiados si hay respeto al libre tránsito, si las manifestaciones se hacen en forma pacífica, sin palos, ni piedras ni armas; Chiapas sale ganando si hay orden y respeto a los ciudadanos que nada tienen que ver en los conflictos sociales”.
Agregó, “que se manifiesten las inconformidades, pero sin afectar el libre tránsito y sin dañar ni saquear edificios y comercios. Eso genera represión, violencia, odio y pleitos que a todos perjudican. Somos hermanos y como tales hemos de respetarnos”.
Recordó que en Chenalhó “hay convulsión política y social, indígenas contra indígenas, pobres contra pobres, inconformes contra otros, acusaciones de grupos y partidos, luchas por quitar una autoridad municipal e imponer otra, manifestaciones y mítines a favor y en contra, bloqueos de carreteras, inseguridad y violencia, con peligro de enfrentamientos que pueden llegar a las armas y producir heridas de odio que se siembran por años entre familias y entre vecinos”.
Arizmendi Esquivel sostuvo que “por intereses políticos, se destruye la paz social que con tanto trabajo se ha ido construyendo”.
-¿Qué se debe de hacer en Chenalhó para solucionar el conflicto? –se le preguntó.
-La diócesis está ayudando con unas mesas de diálogo. Ya el jueves pasado estuvo en la curia con la ayuda del padre Gonzalo Ituarte, en representación de toda la diócesis como vicario de Justicia y Paz. Tomaron algunos acuerdos de posibles caminos y acordaron otra reunión para el 23 de mayo. Nosotros tratamos de escuchar, no tenemos una solución ni nos compete, sólo somos el medio para que se escuchen las peticiones porque si sólo se escucha una parte se queda sólo con una visión muy parcial. Nuestra mediación no es “yo tengo las solución como diócesis”, no, no nos toca eso como diócesis. Jesucristo fue muy claro al decir “a mí no me toca pelear por herencias sino que se escuchen, comprendan y vean qué razones tienen para llegar a acuerdos que beneficien realmente al pueblo”.
Señaló que conflictos similares suceden en otros municipios como Oxchuc, Chanal, Simojovel, Venustiano Carranza y Comalapa. “En días pasados estuve en comunidades de Socoltenango, y donde yo imaginaba que no había mayores problemas, hay conflictos por tierras, por el bajo precio a la caña y la migración provocada por la falta de trabajo”.
En Tzimol, dijo, “una persona, protegida por sus influencias políticas, ha tirado muchos árboles para sembrar aguacates, pero está tomando agua que es de la comunidad y con sus abonos químicos, contaminará el río que desemboca en el Chiflón”.
Añadió que en Ocosingo y en otros municipios “hay problemas entre transportistas, entre tolerados y autorizados, entre taxis y mototaxis, etcétera. A esto, hay que agregar las inconformidades magisteriales, con sus marchas y bloqueos. Y otros vividores, que ponen sus retenes o toman casetas, sólo para cobrar una cuota y hacer su negocio personal”.
Y por si algo faltara, remarcó, “ya están adelantadas las campañas de quienes buscan la próxima gubernatura, las presidencias municipales y las diputaciones. Yo no sé cómo ansían estos puestos, siendo que hay tantos problemas”.












