Obispo lamenta el panorama de violencia

Monseñor López Alfaro lamentó que la voz del pueblo haya sido reprimida, cuando solo pedían justicia. Rafael Victorio / CP
Monseñor López Alfaro lamentó que la voz del pueblo haya sido reprimida, cuando solo pedían justicia. Rafael Victorio / CP

Un llamado a mantener la oración por la paz ante la violencia prevaleciente hizo el obispo de la diócesis de Tapachula, Luis Manuel López Alfaro, quien lamentó la desaparición de jóvenes en el país y en el caso de Chiapas, la detención violenta de 22 personas en un desalojo en el municipio de Villa Comaltitlán.

“El gobierno sigue negando los 133 mil desaparecidos, en su mayoría jóvenes de nuestras comunidades que fueron enganchados en su afán de buscar un trabajo para salir adelante”, indicó en su mensaje dominical.

Asimismo, se pronunció por el operativo del domingo anterior en el municipio de Villa Comaltitlán, en donde había un bloqueo en el que los habitantes exigían castigo al responsable de un atropellamiento de dos jóvenes estudiantes, en el que uno de ellos perdió la vida y otro resultó lesionado.

Lamentó que “la voz del pueblo haya sido reprimida y dispersada con violencia, cuando pedían justicia para las familias de los jóvenes Óscar José González Reynoso de la comunidad de Zaragoza -que lamentablemente murió- y Juan José Morales Gómez de la comunidad de Vicente Guerrero -que está en recuperación-, alumnos del Centros de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECyT) 03 de Villa de Comaltitlán que fueron atropellados por un conductor en estado de ebriedad que se dio a la fuga después de haber sido detenido en el lugar del accidente”.

Justicia para las familias

Ante ello, pidió que se haga justicia para las familias de los dos jóvenes y a la vez, se liberen a todos los detenidos “por salir a pedir justicia y bloquear carreteras en un acto de desesperación ante la indiferencia de las autoridades”.

Monseñor López Alfaro dijo que el mundo está convulsionado y la violencia y la impunidad a todo lo que dan, además “no vemos el rostro de la paz y de la justicia asomarse por ningún lado y tampoco nos sentimos seguros con quienes ejercen la autoridad”.

A pesar de ello, consideró que no hay que desanimarse e intensificar la oración por la paz, además “la conciencia de que cada uno de nosotros ha de retraerse de este mundo dominado por la ambición y la violencia”.

Apuntó sobre la necesidad de hacer oración comunitaria y pedir a Dios por la paz.