Obispo lamenta muerte de guatemaltecos

Obispo lamenta muerte de guatemaltecos

El accidente en el que 23 migrantes guatemaltecos murieron y 33 más resultaron lesionados el jueves de la semana pasada, es “una desgracia que todos lamentamos”, afirmó el obispo de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Rodrigo Aguilar Martínez.

“Lo que tengo sabido es que buscaban ir por caminos que no fueran tan conocidos para no ser interceptados, pero es un camino accidentado en el que tuvieron ese percance fatal para muchos de ellos”, agregó.

En rueda de prensa, señaló que “es una lástima que los que iban no sabían que pasaría eso y a veces son descuidos o por lo accidentado del camino que pasan estas cosas”.

Sugirió que en estos casos las personas que conducen “viajen con la mayor seguridad posible, que eviten los caminos aislados por el afán de no ser interceptados cuando el gobierno está ya dando muchas facilidades”.

“Basta con que no sean delincuentes, que tengan todo en regla y puedan ingresar. Es un llamado a que el espíritu del migrante reconociendo su dignidad pueda entrar también con criterios de legalidad al país y transitar por él”, agregó.

El accidente de los migrantes se registró el jueves pasado, alrededor de las 18:00 horas, a la altura del río Bombaná, a 5 kilómetros de la colonia Francisco Sarabia, en el municipio de Soyaló, sobre la carretera que conduce al municipio Chicoasén, en la región centro-norte de Chiapas.

En otro tema, Aguilar Martínez se refirió al Día Internacional de la Mujer, celebrado el pasado viernes ocho de marzo. “La mujer es imprescindible en la vida humana, es ternura, calor de hogar, su femineidad; sus detalles, su maternidad, son un testimonio en la vida de cada persona porque somos hijos de familia, de una madre que nos ha dado la vida y que nos ha ayudado a vivirla”, refirió.

Al enviar una felicitación a todas las mujeres, el obispo pidió a los varones que “sepamos respetarlas, reconocer su dignidad y promoverlas en la sociedad”.

En cuanto a las mujeres que están presas y cuyos casos están por resolverse, solicitó a las autoridades correspondientes que “cuanto antes se den las sentencias justas, y las que han cometido algún delito o falta sepan rectificar su vida; a las que estén injustamente presas que se les haga justicia”.

Aguilar Martínez ofició la misa con una sotana y una mira moradas, por ser el primer domingo de la cuaresma que comenzó el pasado miércoles. “El color morado es penitencial que nos ayude a la oración, al ayuno a la limosna, pero una purificación no sea nada más el sacrificio por el sacrificio sino que nos ayude a entrar en el ministerio de Jesucristo para morir con él y resucitar con él, de modo que el color penitencial de la cuaresma nos prepare al color blanco, purísimo, de la pascua, de una vida nueva”.

El primer domingo de marzo, abundó, “es de las familias y de alguna manera el mes es también de la familia; que los domingos sean especialmente de la familia, que convivan alegremente y sanamente y que se escuchen mutuamente cómo quieren organizar el día. Familia que come unida, que se divierte unida y reza unida permanecerá unida, y esto que los adultos lo enseñen a las nuevas generaciones, para que cuando los niños y jóvenes crezcan y formen su propia familia se esmeren en formarla en unidad, en comunicación y comunión entre todos sus miembros”.