El obispo de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel lamentó profundamente y expresó su preocupación por los hechos violentos ocurridos el viernes pasado entre manifestantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y policías federales y estatales, con un saldo de varias personas detenidas, vehículos quemados, destrucciones diversas y alteración de la convivencia social”.
En rueda de prensa recordó que “siempre exhortamos a un diálogo respetuoso, paciente y permanente, para encontrar juntos lo que sea más justo para todos. ¡Que no prevalezcan intereses espurios sino el bien social!”.
Señaló que “a Chiapas, la violencia le perjudica en todos los sentidos, incluido el económico, pero sobre todo en el empeño de vivir en paz y respeto”, por lo que agregó, “¡Que Dios nos ilumine para ser constructores de paz, en la verdad y la fraternidad!”
Arizmendi Esquivel expresó que “el abuso de la fuerza pública sobre inocentes, es condenable” y “el ingreso (de policías) al Hospital de las Culturas y el uso de gas lacrimógeno en ese lugar, es totalmente reprobable”, pues “los enfermos y sus familiares son dignos de respeto y nada debe perjudicar su salud”.
Pidió a las autoridades federales y estatales que, “si es verdad que tienen obligación de hacer valer el libre tránsito, lo hagan sin abusar de la fuerza, pues la represión desmedida provoca una cadena de nuevos enfrentamientos, muy difíciles de controlar”.
También dijo que “los maestros tienen derecho a manifestar sus inconformidades y a luchar por lo que consideran justo, pero deberían buscar otros métodos de lucha que no dañen los derechos de quienes nada pueden hacer para resolver sus peticiones y si deciden bloquear carreteras, como último recurso, que lo hagan de forma intermitente, para que puedan pasar aquellas personas que tienen compromisos ineludibles, sin cobrar el paso. La palabra de Dios es muy clara: No hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti”.
Además, remarcó, “Venga de donde viniera, la violencia siempre es deplorable”.
Afirmó que ese día viernes, él tuvo madrugar “para poder llegar a la parroquia de Nuevo San Juan Chamula, Pacayal, a cuatro horas de San Cristóbal y pasar antes de que se instalaran los bloqueos que se habían anunciado”, pero “muchas otras personas sufrieron serios inconvenientes por ellos, que siempre complican la vida de quienes nada tenemos que ver directamente en la solución de los problemas”.
En las protestas del viernes, durante las cuales fueron quemados cinco vehículos en ambas ciudades y parte de la alcaldía de San Cristóbal, fueron detenidos 18 maestros que el sábado fueron trasladados por la Procuraduría General de la República (PGR) a un penal de máxima seguridad ubicado en Nayarit.












