El obispo de la Diócesis de San Cristóbal, Felipe Arizmendi Esquivel, hizo un “urgente” llamado a las comunidades de Chenalhó y a sus dirigentes, así como a las autoridades estatales, a buscar una salida pacífica al conflicto en ese municipio, donde dos grupos se disputan la alcaldía.
“Ha habido muchos problemas antes y los ánimos no están pacificados sino violentados, y mucha gente inconforme quiere apoderarse de nuevo del Palacio Municipal”, retomado el 22 de febrero por seguidores de la alcaldesa Rosa Pérez Pérez, lo que ha dejado de a la fecha dos muertos y 16 lesionados de bala.
“Hago un llamado a que se guarden las armas, que las entierren o destruyan porque no son para matar”, reiteró el obispo en rueda de prensa después de la misa del medio día en la Catedral de San Cristóbal.
Recordó que la semana pasada la Parroquia de San Pedro Chenalhó y sus catequistas “expresaron su gran preocupación porque ven mucha división en el municipio, comunidades contra comunidades, autoridades contra autoridades y sobre todo intereses contra intereses”.
Arizmendi Esquivel señaló que “a mi no me toca decidir como obispo a quién le corresponde un puesto u otro, para eso hay instancias oficiales, lo que me preocupa es la vida y la paz del pueblo, y hemos tenido en ese municipio acciones muy tristes y eso es lo que más me preocupa”.
Subrayó que “ha habido mucha presencia de armas de uno y otro bandos. Las armas están ocultas pero a la hora de la hora salen. Sí, estoy muy preocupado. Espero que se llegue a acuerdos, que las autoridades estatales ayuden a resolver este conflicto entre grupos”.
Agregó: “cuando a alguien le importa el bien del pueblo se hace a un lado si es el causante de problemas. Aquí lo que importa es ver qué mueve a las personas. El bien de Chenalhó u otro tipo de intereses económicos o políticos”.
Afirmó que “sí estoy preocupado y espero que no haya acciones violentas de quienes no están conformes con la presidenta que legalmente ocupa el cargo”.
Invitó a los pobladores de Chenalhó “a que no se llegue a acciones violentas sino que puedan discutan, hablen, dialoguen y que cada quien sepa ceder sus posturas porque está por encima de todo el bien el bien y la paz social”.
En su opinión no serviría de mucho que las autoridades intentaran un desarme en el municipio, porque “muchas veces lo han intentado y no han podido. Si no hay la convicción de las personas y grupos, solo fuerza del gobierno no es suficiente, lo que importa es desarmar los corazones más que solo las armas materiales”.











