El obispo de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel, manifestó su preocupación “por la pobreza de muchos hogares, donde los niños son obligados a trabajar bajo amenaza de dejarlos sin comer si no lo hacen”.
En el marco de Día del Niño y la Niña, celebrado el domingo 30 de abril, dijo que “es una grave explotación infantil que algunos adultos los alquilen para vender por las calles, sin una justa retribución por su trabajo”.
Agregó que le preocupa también “la suerte de muchos niños que no pueden crecer sanos en el cuerpo, en la mente y en el espíritu, porque uno de sus progenitores, con frecuencia el papá, les abandona, no se hace responsable de su vida y de su crecimiento, vive sumido en el alcohol y no lleva lo necesario al hogar, o es una persona violenta que solo genera miedo y angustia”.
El obispo dio a conocer un mensaje de felicitación a los niños y para desear que “en su familia, en la escuela y en la sociedad se les brinde siempre amor, ternura y cariño, junto con el respeto que merece su derecho a la vida, a la salud, a la educación y a cuanto necesitan para su desarrollo integral”.
Nos preocupa mucho más que aumenten los abortos, por relaciones sexuales prematuras e irresponsables. Es un crimen horrendo que en la legislación de la Ciudad de México, se hayan dado tantas facilidades para abortar, llegando en diez años a la espantosa cantidad de más de 76,000 abortos legalizados, que son verdaderos asesinatos de niños inocentes e indefensos. Eso no es adelanto en la civilización, sino un atraso total en humanidad.
Manifestó su preocupación “por la facilidad con que los niños pueden acceder a la pornografía en los medios electrónicos, sin control de ninguna especie, abandonados por sus propios padres, que a veces son los primeros en caer en esas redes pervertidoras. La sexualidad es un don precioso que Dios nos ha dado, pero que necesitamos educarlo, para que no se revierta en desorden y perversión”.












