La Iglesia católica solicitó al Gobierno Federal brindar una mayor atención a la “realidad migratoria” que se vive en la frontera sur de México, ante el alto riesgo que la pandemia del coronavirus alcance a los miles de extranjeros que permanecen varados en esta región.
“Los migrantes no están exentos al Covid-19, si bien es cierto que no podemos detener los flujos migratorios, sí podemos procurarles las medidas sanitarias en los lugares conglomerados como son parques, mercados, entre otros”, estableció el obispo de la Diócesis de Tapachula, Jaime Calderón Calderón.
Y es que insistió en que ellos están expuestos a contraer el virus y transmitirlo, sobre todo que muchos en tanto esperan que se agilicen sus trámites migratorios, deambulan por las calles sin contar con ninguna protección, ni cubre-bocas ni mascarillas.
Opinión
Ante esa situación y que la región permanece en semáforo rojo, el prelado sostuvo que se necesita mayor atención hacia esa población y no dejarla a la deriva, en virtud a que se pone en riesgo a los habitantes locales.
En su mensaje semanal a la familia Diocesana de la Costa, Soconusco, Sierra y Frontera Sur, monseñor Calderón Calderón explicó que “mientras el estado de Chiapas permanezca en semáforo rojo de la contingencia sanitaria, los contagios y defunciones no disminuyan, sería irresponsable de nuestra parte reanudar los servicios”.
Incertidumbre
Por ello dijo que todavía no se sabe cuándo podrán celebrar la Eucaristía con la presencia de fieles y retomar sus labores pastorales, para lo cual insiste en los cuidados que se deben de tomar en cuenta para la reapertura de los templos, todo ello mediante las normas que emite la Secretaría de Salud.












