El muro que pretende construir el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con dinero de los mexicanos, “lo cual es totalmente absurdo y sin justificación, no detendrá la migración, aunque sí la hará más difícil”, advirtió el obispo de la Diócesis de San Cristóbal, Felipe Arizmendi Esquivel.
En rueda de prensa pidió a las autoridades federales que “defiendan con dignidad los derechos de nuestra patria en los tratados internacionales, sin dejarse amedrentar por el poder del dinero del norte”.
Preocupación
Agregó que existe “preocupación por las medidas que ha anunciado Donald Trump”, pues “dice que empezará por deportar a más de tres millones de migrantes indocumentados, la mayoría mexicanos, que considera delincuentes y que seguirá con los demás, que trabajan allá sin documentos, pero que colaboran para mejorar la economía de ese país, que pagan sus impuestos y sin los cuales muchos trabajos allá no se podrían cubrir”.
Señaló que “amenaza con impedir que empresas norteamericanas inviertan en nuestro país, sobre todo las automotrices que aquí generan miles de empleos, para que esos trabajos se queden allá, sin advertir que esos capitales no vienen a México por caridad sino porque aquí les conviene para su propia economía”.
Lo que Jesucristo nos enseña es el amor al pobre, la solidaridad con el necesitado, la preocupación por los migrantes, el respeto a las mujeres.
Expresó que “son válidas las protestas y las manifestaciones, tanto las que se hacen allá, como las que se hagan entre nosotros, pero lo más inmediato es cuidar el empleo en nuestro propio país y no abandonar el campo, que es la fuente principal de autosuficiencia alimentaria”.












