En la acostumbrada conferencia dominical, monseñor Fabio Martínez Castilla, arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, dio voz a un mensaje firmado por los integrantes de la provincia eclesiástica con motivo de las elecciones que se realizarán en el mes de junio.
El documento destaca que a lo largo de los procesos electorales se ha generado polarización y enfrentamientos, frutos de un apasionamiento desmedido que han derivado en violencia y muerte, lo cual es preocupante para la iglesia.
Del mismo modo, lamentaron que en los partidos políticos prevalezca la búsqueda de satisfacer intereses personales o de grupo que pervierten el noble fin de la política y que se alejan de las verdaderas necesidades y legítimas expectativas del pueblo.
En el documento signado por Jaime Calderón Calderon, obispo de Tapachula; Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de San Cristóbal de Las Casas; José Luis Mendoza Corzo, obispo auxiliar en Tuxtla; Luis Manuel López Alfaro, obispo auxiliar de San Cristóbal de Las Casas, y Fabio Martínez, arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, expusieron como preocupante que muchos feligreses denuncian que algunos grupos de poder, ligados a actividades delincuenciales, se infiltran en los partidos políticos o los coaccionan mediante el financiamiento de “candidaturas a modo” para gozar de protección e impunidad.
Ante tal situación, hicieron un llamado a los actores políticos y ciudadanos ante la próxima jornada electoral, a realizar un ejercicio ejemplar de ciudadanía, evitando la hostilidad, la descalificación o la violencia.
“Todos debemos participar en este importante ejercicio de responsabilidad cívica: jóvenes y adultos, mujeres y hombres, habitantes de zonas urbanas y rurales. El bien de nuestras familias y sociedad exige nuestro voto consciente, responsable, libre y secreto”, apuntó el líder religioso.
Finalmente, Martínez Castilla expresó que como ciudadanos, “nuestra responsabilidad moral no termina con el ejercicio del voto, sino en la consecuente exigencia, vigilancia y compromiso por cumplimiento de las necesidades del bien común”. De lo contrario, los “elegidos” dedican mucho tiempo en la legislatura sacando adelante sus propias agendas ideológico-políticas, muchas veces traicionando y violentando los intereses de sus representados.












