Al cumplirse el levantamiento del paro magisterial tras cuatro meses, los obispos de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Tapachula y Tuxtla Gutiérrez, reconocieron la necesidad de que se normalicen las clases de los diferentes niveles lo antes posible.
El arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Fabio Martínez Castilla; el auxiliar, José Luis Mendoza Corzo; los obispos de San Cristóbal, Felipe Arizmendi Esquivel y Enrique Díaz Díaz; y de Tapachula, Leopoldo González González, pidieron a los legisladores escuchar a los maestros por el bien de la educación y no dejar que se vuelva a caer en otro plantón indefinido por falta de atención.
Señalaron que el compromiso de los miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) es volver a clases, al concluir el paro que mantenían desde el 15 de mayo y levantar el plantón que habían instalado desde hace más de 126 días en el centro de Tuxtla Gutiérrez, tras una consulta a la base magisterial.
Indicaron que es un respiro para la ciudad, la economía, los padres de familia, los alumnos y la ciudadanía en general que desde temprana hora del 16 de septiembre los maestros recogieran gran parte del campamento ubicado en el centro histórico de la capital chiapaneca.
Recordaron que la vuelta a clases fue aprobada por la mayoría de los docentes en Asamblea General efectuada el jueves pasado, la cual contó con la participación de representantes de las distintas delegaciones de la región.
Por su parte, el obispo de la Diócesis de San Cristóbal, Felipe Arizmendi Esquivel, reconoció el esfuerzo de los líderes de las secciones 7 y 40 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y de las autoridades para poner fin al paro de labores que duró cuatro meses, y con ello evitar que hubiera un desalojo violento.
Arizmendi Esquivel opinó que las soluciones políticas son transitorias, pero muchas veces son el único camino para encontrar la paz social.











