Obligada a parir en la banqueta

"Abenamar Sánchez * CP. Rosalía Morales no resistió. Se desplomó ante miradas aterradas, y entre sangre expulsó al bebé allí cerca del portón al área de urgencias del Hospital ""Rafael Pascasio Gamboa"". Las súplicas de su esposo y de otras personas no pudieron con los agentes de seguridad que negaron el acceso rápido. Apenas logró franquear el portón.

Fue como a las seis y media de la tarde, relata un hombre que grabó las imágenes del momento con su teléfono móvil. Horas después seguía sobre el piso y la acera el reguero de sangre como una prueba del hecho. Rosalía ya estaba hospitalizada. Rafael Rodríguez, el padre del bebé, sufría la angustia: quería saber si vivía su primer hijo. Lanzó la advertencia:

-Interpondré una demanda penal contra los vigilantes.

Uno de los agentes de seguridad privada ya se había retirado del portón. Dicen que fue quien se opuso directamente a las súplicas. Al rato, como a las ocho y media de la noche alguien lo llevará del hospital, montado sobre una motocicleta. La gente de afuera sigue enardecida. Es una injusticia, dice una mujer. Rosalía Morales Morales, de la Colonia Loma Bonita, de la ciudad capital, llevaba tres días esperando turno en el hospital.

Rafael dice que los médicos levantaron empolvado al bebé. Es nino, dice. Pero falta poco para las nueve de la noche y aún no sabe si vive. La gente está molesta.

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