Las chispas de soldadura hacen que trabajadores y automovilistas se cubran los ojos. “Hoy colamos la última junta y en tres días se reabre la vía a la circulación. Es que ya viene lo bueno de la feria”, dice el contratista. Se trabaja día y noche en el puente El Trébol de Tuxtla Gutiérrez, se hace lo propio en el puente de La Antorcha.
Los señalamientos fueron colocados correctamente desde la entrada del puente, de Oriente a Poniente hay discos que dicen: “alto”, “precaución”, “hombres trabajando”, “obra a 400, 200 y 150 metros”.
Una jovencita mueve la franela abanderando el lugar, mientras que otra fue por el desayuno a una cocina económica en la Central de Abastos. En su mano trae una rosca de reyes. “Me la dieron en siete pesos”, dice y sonríe. Su sueldo no le permitió comprarla el 6 de enero, pero sorprenderá a sus pequeños con una rosca,“Parece roca de reyes, por lo dura ya”, dice y vuelve a sonreír.
En la parte alta del puente, la esperan sus compañeros con el desayuno, han trabajado noche y día.
“Necesitamos apurarnos porque por ningún motivo debemos terminar después del 15 de enero, la orden es acabar antes. Es que el 15 de enero la Fiesta Grande se pone al cien”, dice el encargado de la obra.
Mira las varillas y los castillos, alineados ya, mientras el soldador coloca los últimos puntos. “Hoy colamos la junta”, afirma el contratista. Se espera que en tres días quede terminada la obra en ese lugar.
Al otro lado de la ciudad, en el Poniente, sobre el libramiento Sur, otro grupo de obreros, menos numeroso, trabaja para reparar los daños en el puente frente a La Antorcha.












