Obsoletas las instalaciones del complejo Cactus

Las instalaciones del complejo procesador de gas Cactus, ubicadas en la ranchería San Miguel segunda sección, municipio de Reforma, están obsoletas y en completo abandono, señaló Francisco Ruiz Olán, habitante de esa comunidad.

Los trabajadores no tienen empleo, poniendo en riesgo la estabilidad familiar, sostuvo, al indicar que hoy en día se resiente en los alrededores la puesta en marcha de las instalaciones de ese complejo que hace vibrar las viviendas de las comunidades aledañas, como la ranchería La Ceiba, colonia El Carmen; San Miguel, primera y segunda sección, y Miguel Hidalgo.

El impacto ambiental ocasiona que más gente venga a pedir empleo porque el campo ya no produce debido a los daños que generan las instalaciones petroleras, que contaminan las lagunas El Limón, El Carmen, laguna De en Medio y El Santuario, que en un tiempo eran fuente de alimentación a la población por el pescado que ahí se obtenía y que, por la derrama de contaminantes a su manto acuático, han tenido que suspender hasta la navegación en sus aguas por la gran cantidad de metales pesados.

El campo ya ha dejado de producir por la contaminación del suelo y pérdidas del cultivo, por la lluvia ácida; mientras que los gases contaminantes expulsados del complejo, mantienen enfermos a los habitantes de las comunidades cercanas a las instalaciones petroleras, donde el cáncer y daño en la piel son las principales enfermedades.

En su calidad de abogado, solicitó al Gobierno Federal que reparen las instalaciones petroleras que se encuentra en malas condiciones desde hace más de 40 años. Señalando que las estadísticas indican que el empleo está creciendo, pero que se desconoce en dónde, porque en los complejos la actividad laborar es cada día menor pero mayor el desempleo de obreros, a pesar de la necesidad de mantenimiento de las instalaciones petroleras.

Los derrames de hidrocarburo son constantes por el mal estado de las tuberías, como lo ocurrido en El Macayo, tercera sección, donde una fuga de hidrocarburo puso en jaque a la comunidad, mientras que una de gas en otra tubería es un riesgo para la población que permanece en espera de que en cualquier momento pueda suceder una desgracia.