Entre 2025 y 2026, alrededor de 250 mil personas de los 124 municipios de Chiapas han sido atendidas por el programa Chiapas Puede, de las cuales más de 165 mil son mujeres, como parte de la estrategia para combatir el analfabetismo, informó Flor Marina Bermúdez, coordinadora estatal del programa.
De acuerdo con la funcionaria, uno de los principales cambios registrados durante la segunda etapa del programa es la mayor incorporación de mujeres de comunidades indígenas, ya que el 80 por ciento de las personas alfabetizadas corresponden a este sector.
Destacó que para muchas de estas mujeres aprender a leer y escribir representa una herramienta para ganar autonomía en actividades cotidianas, como utilizar el transporte público, leer documentos médicos o realizar compras.
También señaló que uno de los motivos más frecuentes para incorporarse al programa es poder ayudar a sus hijas e hijos con las tareas escolares.
Implementación de la lengua materna
Uno de los principales elementos del modelo consiste en alfabetizar primero en la lengua materna de las comunidades indígenas y posteriormente facilitar la transición al español.
Los libros utilizados por el programa no son traducciones de textos elaborados originalmente en español.
Son materiales creados por autores indígenas a partir de la cosmovisión, ejemplos cotidianos y particularidades gramaticales de cada pueblo.
Un modelo diseñado desde las comunidades
El programa retomó experiencias consideradas exitosas en alfabetización en América Latina y desarrolló un modelo con la participación de asesores y alfabetizadores indígenas de los cinco principales grupos étnicos de Chiapas.
Señaló que el programa cuenta con más de 2 mil 500 asesores que son hablantes de lenguas indígenas y también dominan el español, condición que permite atender a personas monolingües mediante un proceso gradual.
“Muchos de nuestros profesores cursaron la prepa, hablan el español y son bilingües”, comentó.
Chamula, uno de los ejemplos
En municipios indígenas como Chamula, la participación femenina ha sido particularmente significativa. Indicó que ocho de cada 10 personas que actualmente están aprendiendo a leer y escribir en ese municipio son mujeres.
El programa también ha tenido que superar la desconfianza hacia las instituciones y las dificultades de acceso a comunidades alejadas.
Recordó que, al inicio del diagnóstico, había 23 municipios a los que no era posible ingresar, situación que posteriormente cambió.
El siguiente paso es evitar que pierda esas habilidades y avanzar hacia la educación primaria.
Para ello, el programa trabaja en coordinación con el INEA y el Icheja, que brindan atención educativa a jóvenes y adultos.
El modelo de alfabetización alcanzó inicialmente una efectividad de siete de cada 10 personas y, después de realizar ajustes metodológicos, de didáctica y de capacitación de asesores, actualmente se estima una efectividad de nueve de cada 10.
La continuidad hacia la primaria depende de la cobertura que pueda brindar el Icheja a través de sus 23 coordinaciones regionales.
Incentivo
Otro de los elementos distintivos del programa es la beca Rosario Castellanos, mediante la cual las personas que concluyen su proceso de alfabetización reciben un subsidio de 4 mil pesos.
Subrayó que el incentivo busca hacer más atractiva y accesible la incorporación al programa, particularmente en comunidades donde existen condiciones económicas adversas.
El 80 por ciento de los recursos, indicó, provienen principalmente de participaciones estatales y el otro 20 por ciento de recursos federales.
Principal desafío
Reconoció que existe un grupo de población que difícilmente podrá ser incorporado al proceso debido a condiciones físicas, cognitivas, de salud, dispersión geográfica o falta de interés.
El programa estima que alrededor de 120 mil personas podrían encontrarse dentro de este universo no alfabetizable.












