Los municipios de Ocosingo y Palenque han sido clasificados con estatus de “anormalmente seco” por el Monitor de Sequía en México, un indicador que enciende las alarmas ante la escasez de precipitaciones y que, de acuerdo con expertos, podría empeorar rápidamente si se suman incendios forestales y temperaturas extremas.
El Monitor de Sequía, instrumento nacional que elabora mapas para rastrear la evolución de este fenómeno climático, advierte que las condiciones actuales —calor atípico y déficit de lluvias— pueden escalar hasta el nivel de “sequía excepcional”, el más crítico en la escala, si no se controlan los incendios y continúa el aumento térmico.
Para los meses de abril y mayo, considerados el corazón de la temporada de estiaje en Chiapas, el pronóstico es preocupante.
Se esperan temperaturas superiores a los 35 grados Celsius en zonas como la depresión central, una de las regiones más pobladas y productivas del estado. Esta condición acelera la evaporación de ríos, presas y suelos, lo que impacta directamente en la disponibilidad de agua para consumo humano, agricultura y ganadería.
El riesgo no debe subestimarse
Aunque los especialistas coinciden en que la situación en el sureste es menos crítica que en entidades del norte del país, el riesgo no debe subestimarse. La disminución de lluvias, sumada a la evaporación acelerada, podría afectar también actividades económicas como el turismo de naturaleza, clave en municipios como Palenque.
Temperaturas extremas
Romeo Palacios Suárez, presidente de la Asociación Nacional de Profesionales en Resiliencia, fue contundente durante una reciente evaluación climática:
“Los científicos han coincidido en que este año 2026 va a romper récord de temperaturas extremas y que vamos a tener prolongados periodos de sequía. Es momento de ir tomando las medidas necesarias”.
Palacios Suárez hizo un llamado urgente a las autoridades de los tres niveles de gobierno para intensificar los monitoreos constantes y preparar estrategias de resiliencia hídrica, especialmente en los municipios ya identificados con déficit de precipitaciones.
El especialista subrayó que, si bien el sureste ha sido históricamente una región con mayor disponibilidad de agua, el cambio climático está modificando los patrones de lluvia y temperatura. “No estamos exentos de riesgos por la combinación de factores climáticos”, insistió.












