Octubre es el “mes del rosario y las misiones”, expuso el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, monseñor Fabio Martínez Castilla, en su acostumbrada conferencia dominical.
Dijo que este es un mes de gracia porque es “una gran oportunidad para abrirnos a la conciencia. Por una parte, de nuestra vocación misionera, de ser sal y luz que recibimos en nuestro bautismo, y por otra, de la fuerza de la oración de la mano de nuestra madre del cielo”.
En voz de Martínez Castilla, este ejercicio mariano fortalece la espiritualidad y nos ayuda a meditar el trienio jubilar que se está viviendo en la diócesis ante los 60 años de su creación, con la intención de reafirmar la vocación de la Iglesia misionera, que siempre se mantiene en acogida y al encuentro de los fieles para compartirles el amor de Dios.
Construir la paz
Del mismo modo que expuso que este es el “mes del rosario”, porque al celebrar a Nuestra Señora del Rosario se nos invita a que todos los cristianos descubramos que esta oración nos ayuda a ser constantes y perseverantes, para que “de la mano de María, venzamos las situaciones difíciles, ganemos las batallas de la vida y sigamos con fidelidad a su hijo Jesús, construyendo la paz como verdaderos hermanos”.
Pidió que con el rezo del rosario, “nuestra madre del cielo nos alcance el don de la paz que tanto necesitamos en el mundo, en México y en nuestro amado Chiapas. Recemos el rosario para fortalecer también nuestra unidad y armonía familiar”.
Y agregó que “el rosario en familia es el mejor medicamento para superar las distancias y problemas del hogar”. También expuso que es el “mes de las misiones” porque el domingo 23 de octubre se celebra el Domingo Mundial de las Misiones.
Finalmente, dijo que la Iglesia nos invita a tomar conciencia del gran don de nuestra fe y de nuestra responsabilidad ante el exhorto cristológico: “Vayan por todo el mundo y prediquen la buena nueva”, es decir, “llevar el mensaje de la salvación en Jesús hasta el último rincón del mundo”.












