Oficia nuevo obispo primera misa dominical

Oficia nuevo obispo primera misa dominical

El obispo de la diócesis de San Cristóbal, Rodrigo Aguilar Martínez, quien tomó posesión el pasado 3 de enero, dijo que es “dolorosa e injusta” la situación de los desplazados de Chalchihuitán.

En entrevista colectiva dijo que la iglesia católica quiere “ayudar a que se restablezca la paz con una decisión justa” en ese lugar, donde todavía permanecen desplazados mil 165 indígenas, a causa de un conflicto por límites territoriales que data de más de 40 años.

Agregó que el próximo sábado visitará el municipio de Chalchihuitán para platicar con sus pobladores y conocer cuál es la situación de los desplazados.

El obispo atendió a los reporteros después de oficiar su primera misa dominical en San Cristóbal, la cual se realizó bajo el sol en la Plaza Catedral, como viene ocurriendo después del sismo.

—¿Cómo encontró la diócesis, cuáles son sus experiencias en estos primeros días, monseñor? —se le preguntó.

—De gozo porque la gente me ha recibido con mucho cariño: sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos, ancianos, adultos, niños, blancos, mestizos, indígenas.

Todos me han recibido con mucho cariño, incluso algunos turistas, amable y respetuosamente también. Y también con dolor al saber de la pobreza de muchos, ver cómo andan descalzos y que agradecen cuanta cosita les dé uno, un dulce, una galleta.

Abundó: los desplazados que están en esta situación injusta. Ya me encontré con un grupo y con el sacerdote Sebastián Pérez, párroco de Chalchihuitán. Dios mediante iré el sábado a visitarlos.

Aguilar Martínez,quien proviene de la diócesis de Tehuacán, Puebla, señaló que “con mucha esperanza de ser la presencia de Cristo”, este domingo estuvo en una comunidad con mayoría de tzotziles, por lo que “ya me tocó celebrar en tsotsil, leyendo con mucho trabajo pero la gente con mucho gozo, y el párroco me presentó como sembrador de esperanzas y eso quiero ser”.