La demanda de viviendas en renta en Tapachula ha provocado que los caseros incrementen los precios y, en algunos casos, en las viviendas de interés social pequeñas, el pago mensual sea de entre 3 y 4 mil pesos, como consecuencia de la oleada de migrantes que se ha quedado a vivir en la región en espera de documentos para continuar su trayecto hacia Estados Unidos.
Los propietarios han sacado provecho de su llegada, que en grupos demandan estos espacios, por lo que las vecindades están abarrotadas de familias extranjeras, principalmente haitianas, que se organizan para ocuparlas, que generalmente son pequeñas, donde conviven de diez a catorce personas en un pequeño cuarto.
Otra modalidad implementada por los caseros es la de otorgar servicios por familia con cobros semanales, también en espacios muy reducidos. Y es que el incremento por el flujo migratorio en la frontera sur y la marcada tardanza en los trámites en el Instituto Nacional de Migración (INM) y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), demandan espacios, porque de no encontrarlos, muchas de las familias pernoctan inclusive en los parques centrales de Tapachula.
Es común observar en las colonias, no sólo en el centro, sino en las más alejadas de la mancha urbana, a grupos de migrantes haitianos que se han establecido en espera de su documentación, aunque la autoridad se empecina en señalar que ellos quieren quedarse en Chiapas.
Las colonias Las Gardenias, San Diego, Los Ángeles, El Paraíso, Xochimilco, Las Américas, La Obrera, fraccionamiento La Flora, Los Coquitos, Casas Geo, son algunas que han sido invadidas por los haitianos, cuya presencia ha comenzado a generar molestias e inconformidades entre vecinos.
Muchas personas han dado cuartos en renta a grupos de hasta 10 o 20 haitianos, a quienes les cobran entre mil y mil 500 pesos al mes las casas más económicas y con pocas condiciones para vivir, y las completas, hasta en 3 mil 500 pesos mensuales.
Habitantes de Casas Geo dijeron que hay más de 100 africanos asentados en departamentos, quienes deambulan en las calles a cualquier hora del día, generando temor entre los vecinos, quienes se abstienen de salir en horas de la noche con tal de prevenir algún incidente.
Manifestaron que muchos de los haitianos usan sus cuartos para consumir bebidas embriagantes, y ya bajo los efectos del alcohol generan peleas entre ellos mismos, e incluso insultan a los vecinos, situación que preocupa, toda vez que se ha perdido la tranquilidad de antes.
Señalaron que otro problema que les preocupa es la contaminación que generan, la poca cultura de higiene, ya que con una idiosincrasia distinta, satisfacen sus necesidades fisiológicas o tiran la basura sobre la calle, y cuando han querido llamarles la atención reaccionan de manera violenta.
Detallaron que a pesar de que esta situación mantiene molestos a los colonos, poco pueden hacer, debido a que sus mismos vecinos les han dado la oportunidad de asentarse en estos lugares al rentarles sus casas, sin embargo, al término de ese tiempo, estas quedan deterioradas, sucias y con instalaciones eléctricas con fallas, ya que es utilizada con estufas eléctricas por largo tiempo, causando afectaciones a los contactos eléctricos por el permanente uso de “hasta cocer frijoles” en la parrilla, señaló uno de los arrendatarios entrevistado.












