Omisión de cuidados también es maltrato animal

A veces, el maltrato animal se esconde en la falta de un plato de comida, en un recipiente de agua vacío o en un espacio tan reducido que impide caminar. En la capital chiapaneca, miles de animales sufren una forma de violencia silenciosa: la omisión de cuidados básicos.

En el consultorio veterinario del parque Tuchtlán, la doctora Vinisa Rodríguez López, atiende día a día las consecuencias de ese abandono.

Actualmente, cerca de 14 perros se recuperan en sus instalaciones, luego de ser rescatados gracias a denuncias ciudadanas. Sus historias son diversas, pero comparten un origen común: la negligencia humana.

“Tenemos casos de perros que llegan con fracturas expuestas, laceraciones profundas, desnutrición severa, algunos requieren hasta tres meses de tratamiento para estabilizarse”, explica la médica veterinaria mientras observa a uno de los pacientes que, tímidamente, comienza a mover la cola al verla acercarse.

Rescate

El proceso de rescate no es sencillo. Detrás de cada animal que logra llegar al consultorio, hay un operativo coordinado entre el área de Protección contra Riesgos Sanitarios, Protección Civil y la Fiscalía General del Estado. Pero antes de eso, hay un paso fundamental: la denuncia ciudadana.

En los últimos meses, Rodríguez López ha notado un incremento en los reportes de la población. “La gente ya no se queda callada, eso ha permitido que muchos animales que estaban en condición de riesgo, puedan ser asegurados a tiempo”, señala.

Sin embargo, el camino hacia una nueva vida es largo. Una vez rescatados, los animales ingresan a un período de recuperación física y emocional, algunos llegan tan traumatizados que el simple contacto humano les genera miedo. Es entonces cuando el trabajo va más allá de lo veterinario y se convierte en un ejercicio de paciencia y reconstrucción de confianza.

Cifras

A pesar de las adversidades, hay cifras que alientan: cerca de 200 perros y gatos, han encontrado un hogar definitivo después de completar su proceso en el parque Tuchtlán. Detrás de cada adopción, hay familias que decidieron abrir sus puertas a quienes alguna vez fueron despojados de lo más elemental.

Desde el consultorio veterinario, el mensaje es claro: abandonar también es maltratar. Por ello, se insiste en la importancia de mantener viva la cultura de la denuncia y el respeto hacia los animales, para que ningún otro ser, llegue a las puertas de la muerte por falta de cuidados.