Los esfuerzos para alcanzar las metas de desarrollo social asumidas como compromiso para el ano 2015 por los 191 estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas registran algunos avances en México, pero también persisten graves rezagos, según una evaluación que hoy será dada a conocer por el presidente Vicente Fox, como informe de avances hacia la consecución de tan loables metas.
Antes de que se efectúe la Cumbre Mundial 2005, o sea la reunión plenaria de alto nivel de la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, del 14 al 16 de septiembre, podremos conocer los resultados de la campana del milenio para erradicar la pobreza y el hambre, proveer educación primaria a todos los ninos del mundo, promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer.
En el mundo anualmente fallecen 11 millones de ninos, principalmente en los países de Asia y África; también mueren medio millón de mujeres embarazadas y 10 millones en la misma situación quedan discapacitadas o con lesiones graves.
El paludismo y la tuberculosis causan tantas víctimas como el síndrome de inmunodeficiencia humana adquirida, sida.
Los habitantes de la mitad del mundo en desarrollo desconocen las formas básicas de sanidad y mil millones viven en tugurios. La meta es reducir estos montos 10%. No parece mucho, pero el plazo, del cual ahora restan 10 anos, tampoco es considerable.
En México, a pesar de las reformas legislativas destinadas a impulsar el desarrollo social, las causas de la pobreza, la ignorancia, el hambre, la insalubridad y el desempleo parecen arraigadas firmemente. Las fabulosas riquezas de materias primas nacionales, desde las minas de oro y plata de la Colonia hasta el petróleo y los recursos marinos, entre otros, no han derramado sus bienes socialmente. El resultado está a la vista: una pobreza lacerante en la mayoría de la población nacional.
Es necesario romper ese círculo del retraso social y económico mediante una acción coordinada de inversión, que produzca empleo y riqueza; educación y salud, que eleve el nivel de vida de los trabajadores y su expectativa de recompensa. Son urgentes reformas estructurales, construcción de infraestructura de puertos, autopistas, fuentes de energía, que hagan atractiva la inyección de capital en un marco de seguridad jurídica. De la misma manera es imprescindible abatir los índices de corrupción, oficial y particular, establecer reglas claras, conocidas y aceptables de operación y competencia, así como fomentar una atmósfera de salud social y cívica.
Muchos pobres han salido al extranjero donde, de llegar, sobreviven o triunfan, desconectados ya de un sistema paternal que de cierta forma los sobornaba para obtener sus votos. Ya no estamos en esa situación.
Nuestro sistema educativo ha sido lastrado también por cierto sindicalismo y por el uso político a costa de la bondad académica. Los programas de estudio no se han afinado a tono con las necesidades de la época, cada vez más estimulada por las matemáticas, la química y en general las ciencias avanzadas y las modernas tecnologías.
Hoy los mexicanos buscan desprenderse de los pesados grilletes que fueron ciertos dogmas de la historia y la política, que nos inmovilizan en un mundo en que la educación demanda libertad y amplitud de análisis crítico para expandirse.
La propuesta de la ONU es bienvenida para enfrentar las carencias sociales. En lo individual, cada país debe también combatir las causas. México registra ciertos avances, pero tiene que acelerar el paso hacia el desarrollo económico y el bienestar social como divisas de una comunidad responsable.











