ONU y derechos humanos

"Nuevamente, México es reconvenido por la desconexión existente entre su determinada defensa de los derechos humanos en la arena internacional y los casos en que los mismos son violentados en su territorio.

Hace tres meses, la Red de Organismos Civiles de Derechos Humanos, de la que forman parte medio centenar de organismos no gubernamentales, se quejó de resultados de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos del Pasado, referidos a los anos 70.

Ayer, a propósito de los excesos policiacos en San Salvador Atenco, el representante del alto comisionado de las Naciones Unidas para los derechos humanos, Amérigo Incalcaterra, deslizó que esto no era un buen punto para México, que el 19 de mayo obtuvo la presidencia del nuevo Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Como medio de comunicación interesado en mantener entre nuestras prioridades el arraigo de los derechos humanos, que han adquirido relevancia en las últimas décadas, valoramos seriamente la preocupación mostrada en el tema por el senor Incalcaterra.

Coincidimos en que los sucesos de Atenco deben ser investigados plenamente y con prontitud -como es deber de las autoridades hacerlo- para verificar si, en efecto, ocurrieron las violaciones de policías a mujeres detenidas, no solamente para aplicar rigurosamente las sanciones previstas legalmente, sino también para tomar las medidas pertinentes que eviten la repetición de tan graves delitos.

Sin embargo, debemos hacer notar que los condenables casos de violaciones a los derechos humanos referidos constituyen un episodio local que está lejos de configurar una política de Estado. Sabemos que hay fenómenos de índole diversa que hacen que en nuestro país -como en otras partes- se violen los derechos humanos y, precisamente para corregir este tipo de fenómenos, se han creado instituciones, aquí, que deberían atender esta situación.

Con todo, también sabemos que la misma institución que representa el senor Incalcaterra fue la que decidió -mediante voto- la incorporación de México al Consejo de Derechos Humanos y para ello se requiere de algún mérito, o bien, algo habrán encontrado los 154 países que votaron por México para ello.

De un tiempo a estos días, Naciones Unidas se ha ocupado de hacer observaciones de índole diversa de asuntos mexicanos. Hace apenas unos días envió el mensaje del riesgo del uso de los programas sociales de gobierno para fines electorales; al mismo tiempo se envió otro mensaje relativo a que se debe cuidar a las instituciones electorales del país; ahora el senor Incalcaterra se refiere a que el gobierno de México es una especie de ""candil de la calle..."" en materia de derechos humanos.

Naturalmente, las expresiones públicas de la ONU tienen un enorme peso moral entre nosotros y por ello estamos seguros de que lo hace con el mejor ánimo, pues de otra forma podría interpretarse como una intromisión indebida en la vida pública del país.

Sin demérito de atender las preocupaciones y denuncias de tan altísima institución y de esperar con urgencia el resultado de las indagaciones que se están haciendo sobre Atenco, conviene ponderar los juicios y esperar moderación en tan frecuentes recomendaciones. (El Universal)

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