Operativos policiacos infructuosos

"Los operativos policiacos contra la pornografía y piratería de discos digitales de video, que sin duda responden a una muy sentida demanda ciudadana, sin embargo, parecen más espectáculos aparatosos, rutinarios y considerablemente ineficaces, cuyos resultados, en el mejor de los casos, apenas se pueden medir.

Por principio de cuentas, pocos minutos antes de que la acción judicial comience, los vendedores ambulantes logran poner la mercancía fuera de la vista de los agentes, colocándola con rapidez detrás de las puertas de las bodegas y casas vecinas, que para los hábiles sabuesos no existen, pues sólo actúan en la vía pública.

Pasado el operativo, todo vuelve a la normalidad. Es decir, la mercancía sale de su escondite y se coloca nuevamente a la vista de todos sobre las principales avenidas y mercados informales que en los últimos 10 anos tienen sobrepoblado el centro histórico del Distrito Federal, que cada vez abriga menos esperanzas de resolver un problema vergonzoso, pero no único, en una gran metrópoli con las ínfulas de la nuestra.

En los medios, el operativo puede ser útil para los jefes policiacos, pero el problema está siendo enfrentado solamente para efectos de imagen, sin consecuencias de fondo. En primer lugar está el gran conglomerado ciudadano sin empleo que debe cumplir con sus obligaciones familiares mínimas, y mediante pocos recursos y habilidades se instala con una mesa portátil o un perchero en calles y banquetas convertidas en zocos árabes que dejan al Distrito Federal ""con lo mejor de Calcuta y lo peor de Houston"".

Los comerciantes denominados ambulantes necesitan mercados adecuados, bien repartidos, para laborar formalmente. Desde luego, eso significaría interrumpir un importante flujo de recursos que, en lugar de ir a parar a las arcas públicas por concepto de impuestos, usos y derechos, se pierde en el laberinto de los bolsillos burocráticos y políticos.

Es sabido que legalizarlos también significaría perder el control de una masa ciudadana muy útil para aportar apoyos todos los anos, electorales o no, o para someter a rivales políticos o burócratas. Los ambulantes son aprovechados del mismo modo que los taxistas piratas y otras personas que obtienen así su derecho al trabajo.

Por supuesto que hay que reprimir la distribución de pornografía, para limitarla a sitios de acceso restringido, y hay que combatir la piratería de toda suerte de mercancías, mientras los grandes productores de las mismas se convencen de que el plagio de marcas se combate más eficazmente moderando los precios.

Pero la estrategia no es corretear a los vendedores ambulantes, después de prevenirlos de que lo harán, sino reordenar su actividad, mediante estrategias para ubicarlos debidamente e incorporarlos a la formalidad económica que los llevará a tener las facturas y documentos que prueben el origen lícito de su mercancía y contribuyan a los gastos públicos como les corresponde.

El fenómeno de los vendedores ambulantes nunca se había visto en las dimensiones con que ocurre en el DF desde el último decenio ni con las implicaciones de corrupción, manipulación política y generación delictiva que incluye mercancía pirata o robada, narcomenudeo y hasta asesinatos. Detrás de los ambulantes hay toda una organización, evidente en la distribución, los precios y las formas de operación.

A la ciudadanía le queda muy claro que mientras esa red no sea desmembrada y sustituida por espacios mercantiles apropiados, tampoco podrán ser canceladas las consecuencias perniciosas del comercio informal y la colusión de intereses públicos y privados. Es un clamor popular que las autoridades sean más sensibles al respecto. (El Universal)

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