"Esteban Moctezuma Barragán * El Universal
En los próximos meses, a México se le presentará una oportunidad que no debe desperdiciar. Tendremos todos los ciudadanos, candidatos y partidos políticos dóciles con el electorado, en su intento de salir triunfadores en la contienda presidencial que se avecina. Todo lo aguerrido que durante las campanas serán los partidos entre sí y todo lo agresivos que se mostrarán los candidatos al tratar de proponerse como los mejores y de descalificar a sus oponentes, será inversamente proporcional a lo dulces, convincentes y solícitos que buscarán ser hacia todos los ciudadanos en la búsqueda de su atención, en el interés por lograr sus simpatías y en la necesidad de que ello se traduzca en votos contantes y sonantes. Siempre he pensado, y la experiencia me lo ha demostrado, que las actitudes y la sicología de las personas no varían en mucho con el comportamiento de los grupos, de las instituciones y de las sociedades, ya que todo ello está sustentado finalmente en la naturaleza humana. Así, podremos equiparar la época de campanas políticas con esos momentos en que una persona busca desesperadamente la atención de otra, para convertirla en su pareja. En esos tiempos de conquista, la parte más interesada en la relación utiliza todos sus recursos, esfuerzos e imaginación para conseguir la atención y la simpatía de la persona de sus suenos. Es una etapa de complacencia, de ""quedar bien"", de dar gusto en todo. Etapa que obviamente tiene un término que es precisamente, cuando él o ella dicen ""sí"". Así sucede en las campanas. Partidos y candidatos se vuelven absolutamente complacientes en su búsqueda de quedar bien y se empenan en dar gusto en todo a los electores, hasta que digan ""sí"". La oportunidad que se nos presenta a los mexicanos es precisamente aprovechar los próximos siete meses en organizar propuestas serias, de fondo, sobre los principales temas que nos preocupan, para presentarlos articuladamente a los candidatos y así obtener su compromiso de apoyar las propuestas ciudadanas, desde cualquier ámbito de poder al que lleguen: tanto el Legislativo como el Ejecutivo. Parece mentira, pero en los foros públicos, en sus declaraciones a los medios de comunicación y en sus documentos difundidos, existe un sinnúmero de coincidencias en los planteamientos de los partidos y de los candidatos que no se han hecho realidad, simplemente porque la iniciativa de ley la propone otro partido y no el propio. Ejemplos sobran. Una misma ley sobre seguridad social la rechaza el PAN cuando es oposición al gobierno de Zedillo y la propone cuando el presidente es Fox. Esa misma ley anteriormente propuesta por el PRI, anos después, es rechazada por este partido porque ahora quien lo propone es un gobierno emergido de un partido distinto. Existen múltiples ""acuerdos"" que se expresan cotidianamente en distintos foros, entrevistas y programas de opinión, pero que nunca se transforman en leyes.. LEYES zPor qué no aprovechar los compromisos y afirmaciones que harán todos los candidatos a la Presidencia de la República, al Senado y a la Cámara de Diputados para articular un sistema que genere vinculación legal con sus dichos y exigir, sin cortapisa, el impulso inmediato de esos acuerdos? Aquí lo importante será que grupos de presión, como varios ya existentes, se unifiquen en la idea de levantar un registro de las propuestas para hacerlas posteriormente obligatorias. Me refiero a grupos como el que firmó el hoy conocido ""Pacto Slim"" o el que se constituyó en el llamado ""Opción Ciudadana"". Estos grupos ciudadanos tienen la virtud de ser representativos de diversos sectores de la opinión pública. Los integran académicos, empresarios, profesionistas, líderes gremiales, organizaciones civiles, servidores públicos y políticos en un estricto carácter personal, y demás, entre otros. No será la primera vez, ni el primer esfuerzo en ese sentido. Con anterioridad ya han existido esfuerzos que han invitado a los candidatos a firmar documentos que contienen propuestas puntuales de los ciudadanos. Me refiero a casos como los ""Veinte compromisos por la democracia"" que firmaron todos los candidatos a la Presidencia en 1994. Pero aquellos esfuerzos iban orientados fundamentalmente al tema electoral y lo que debemos revisar en esta nueva etapa de la vida política de México son compromisos que abarquen muchas áreas adicionales a las reformas estructurales tales como: seguridad, empleo, educación, reforma del Estado, estado de derecho, política exterior, política demográfica y desarrollo social, entre otros. No me refiero solamente a las ya famosas y trilladas reformas estructurales, porque es obvio que la pérdida de competitividad de México frente al resto del mundo, se explica en buena medida por la ausencia de dichos cambios, pero además de los temas fiscal, energético o el laboral, los candidatos deben comprometerse a brindar, por ejemplo, seguridad a los mexicanos. No como una promesa conceptual, eso todos lo hacen, sino como un claro proyecto de trabajo en áreas concretas y con decisiones puntuales en materia de órdenes de competencia de ciertos delitos, de coordinación de mandos policiales, de sistemas de información compartidos y de muchas otras propuestas que ahí están, pero no se aplican. Repito. Ejemplos sobran. Hay propuestas para que el esfuerzo del crecimiento económico tenga un objetivo muy claro: generar empleo productivo y bien remunerado. zCuántas veces se ha hablado de reducir el número de diputados y senadores? Todas estas propuestas pueden y deben sistematizarse para que la campana pase de las frases bonitas a los compromisos vinculatorios jurídicamente. Así, si un candidato no cumple sus promesas, en vez de despedirse del encargo obtenido mediante enganos, con un cínico I am sorry, tenga que enfrentar un juicio ciudadano respaldado por tribunales. [email protected]
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