Oportunidad para orar por nuestra patria

Oportunidad para orar por nuestra patria

“Estas fechas, con sus celebraciones populares son oportunidades valiosas para orar por nuestra patria y renovar nuestro compromiso de ciudadanos a favor de la paz y la reconciliación, la unidad y la concordia, el desarrollo y el bien común”, expresó el arzobispo de Tuxtla, monseñor Fabio Martínez Castilla.

En su acostumbrada conferencia de prensa dominical, el líder religioso comentó que en el año 2010 los mexicanos festejamos el bicentenario del inicio de la lucha por la independencia de la Nueva España, que diez años más tarde, después de una penosa guerra civil, llevó a la consumación de la misma (1821) y “al establecimiento del Estado mexicano, libre, independiente y soberano bajo una fórmula política propia de la época: el Imperio Constitucional que en 1824 daría paso a la República federal”.

A decir de Martínez Castilla: “No fue fortuito que el símbolo escogido por el movimiento libertario fuera el estandarte de Santa María de Guadalupe que, años más tarde, sería proclamada por Morelos como la patrona de nuestra libertad. Ciertamente, sin el ingrediente religioso este movimiento no se hubiera producido o habría tomado otro rumbo”.

En este contexto, recordó que fue hace poco más de una década que la Iglesia hizo un itinerario de reflexión sobre el papel de la fe católica y la Iglesia en el proceso libertario, con sus luces y sus sombras.

Dijo que en esa oportunidad los obispos de México publicaron una carta pastoral titulada Conmemorar nuestra historia desde la fe, para “comprometernos hoy con nuestra patria”, en la que reconocieron los aciertos y los errores del pasado, ubicándolos en su contexto histórico, e invitaron “a no quedarnos solo en fiestas conmemorativas, sino seguir luchando por la justicia y la libertad”.

Además, Fabio Martínez sostuvo que es claro que “hoy en día hay muchas situaciones de las cuales debemos emanciparnos en México: la persistente corrupción y la impunidad, la pobreza y exclusión de grandes sectores de la población, la violencia, las notables deficiencias de los sistemas de salud, educación y justicia”, por citar algunas.