La mañana de este lunes la arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez llevó a cabo la ordenación de tres nuevos sacerdotes para la Iglesia, discípulos Misioneros de Jesús Buen Pastor.
Tomás Gómez Robles, Gilberto Hernández García y Esteban Gumeta, culminaron el llamado de su vocación en el municipio de Ixtapa.
Los nuevos sacerdotes realizaron su promesa ante el arzobispo de la capital chiapaneca, Fabio Martínez Castilla, y se comprometieron a ayudar con fidelidad para realizar la acción apostólica, cuidando que se lleve a cabo en la misma iglesia.
La diócesis de la capital chiapaneca en sus inicios contaba con nueve sacerdotes diocesanos y un número reducido de distintas congregaciones religiosas, y ocho aspirantes al sacerdocio.
Actualmente, el territorio diocesano está compuesto por 69 parroquias, dos cuasiparroquias, tres misiones parroquiales y cinco rectorías.
La vocación en la diócesis, actualmente hay 131 sacerdotes incardinados, cinco extradiocesanos, 21 religiosos, 28 seminaristas en grado de teología, 42 en filosofía y 30 jóvenes que ingresarán este ciclo al seminario.
Monseñor señaló que el diaconado está en orden al servicio de la Iglesia, como él mismo lo expresó “desde que fue instituido por los Apóstoles para significar a Cristo servidor, a Cristo que ama a todos los que le necesitan y de modo muy especial a los pobres”.
Dejó en claro que la humildad es una de las características del buen servidor, que tiene que tratar a los demás con respeto y dignidad.
Pidió hacer mucha oración para que los nuevos servidores de la Iglesia se mantengan fieles a las promesas que hicieron ante su obispo, ante la Iglesia y ante Cristo.
Dentro de la misa se realizaron todos los signos correspondientes al ritual ceremonioso.
Se firmaron los documentos jurídicos, los nuevos diáconos rindieron juramento ante el arzobispo, fue llevado hasta el celebrante por sus propios padres, fue presentado por el párroco del lugar, realizó el signo de postración, su párroco los revistió con los ornamentos.











