De Villaflores han llegado noticias de que un exasperado edil prepara sendas demandas contra la Comisión Federal de Electricidad, aunque su caso, de acuerdo con juristas consultados, no tiene la más mínima posibilidad de éxito. Así, este edil está como cualquier pobre ama de casa, indefenso y desesperado, pues lo han dejado a oscuras.
La misma amarga pesadilla viven los presidentes municipales de Ixtapangajoya, Amatán, Chapultenango, Ixtacomitán y Solosuchiapa, Reforma, Juárez, Ostuacán, Tapilula, Rayón, y muchos otros. De acuerdo con estos presidentes, todos los Ayuntamientos de la Región Norte arrastran adeudos por concepto de energía eléctrica. Sólo Pichucalco debe más de siete millones de pesos que no ha podido liquidar porque no hay presupuesto.
Estos ediles chiapanecos tomaron el acuerdo de reunirse en breve con legisladores federales para tratar el asunto.
Es el mismo escenario, la misma circunstancia y la misma inconformidad: el monto de las tarifas. Voces mal intencionadas alientan la versión de que a la Comisión Federal de Electricidad la han convertido en una suerte de recuperadora de partidas presupuestales y recaudadora de impuestos, pues si por acá llegan los recursos por acá también los quita.
No tendríamos elementos para señalar si las tarifas en lo que corresponde a los Ayuntamientos están en un parámetro de cierta normalidad, pero en lo que concierne al consumo doméstico en verdad que la paraestatal ha llegado a extremos insostenibles. En Chamula, por ejemplo, el propietario de un jacal de adobe y techo palma con un solo foco ha recibido requerimientos bimestrales de mil 600 a dos mil pesos por consumo de energía.
Lo cierto también es que ni a las amas de casa ni a los presidentes municipales les ajusta ya su presupuesto para pagar la luz, y la energía para bombear agua de sus respectivos sistemas de agua entubada.
Ese problema provoca inestabilidad económica en las arcas municipales y después inestabilidad social. Por si lo anterior fuera poco, los presidentes municipales dicen que la Comisión ya no quiere abonos, exige que se le pague el total de la deuda.
En este mismo asunto, se informa que del 1 al 13 de septiembre unas 46 organizaciones campesinas marcharán a la Ciudad de México, en donde diputados y organizaciones sindicales han expresado su determinación de sumarse al Movimiento Nacional contra las Tarifas Eléctricas, y además proponen la creación de una comisión nacional reguladora de tarifas para atender los elevados costos de uso de energía.
Esto es complicado porque no faltarán grupos que quieran sacar provecho del problema, pero no hay otra alternativa, ya que hasta ahora no ha habido quien ponga orden en este desorden que lleva más de una década.











