El Ayuntamiento de San Cristóbal de Las Casas otorgó por unanimidad este viernes la medalla Dr. Manuel Velasco Suárez post mortem a Samuel Ruiz García, quien fuera obispo de la diócesis local de 1960 a 2000, por su labor humanitaria y social.
La presea fue recibida por el actual obispo de la diócesis, Rodrigo Aguilar Martínez, quien manifestó que “en nombre de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas recibo esta medalla anhelando que pueda significar que el desarrollo humano integral y la fe pueden y deben caminar en armonía y con abundantes frutos para la sociedad”.
Señaló que la presea “representa algo que los que colaboramos en la diócesis reconocemos y ahora la ciudadanía se une a ese reconocimiento y valoración a j’Tatic Samuel, como lo llamaban los indígenas, que significa padre valorado y amado”.
Agregó que “es un compromiso para quienes estamos al frente de la diócesis mantener ese legado y aplicarlo a las nuevas situaciones de ahora, como todo lo relacionado con la inteligencia artificial, la violencia y la migración, que antes no era mucha. Son nuevas realidades que es necesario atender”.
La entrega de la medalla se realizó durante una sesión solemne del cabildo la tarde de este viernes en el auditorio Manuel José de Rojas de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), ante la presencia de funcionarios municipales y estatales, así como de familiares de Samuel Ruiz y de Manuel Velasco.
Referentes de la historia
Jesús Agustín Velasco Suárez Siles dijo a nombre de la familia de este último que “esta ceremonia nos permite reunir en un mismo momento a tres grandes referencias de nuestra historia: Fray Bartolomé de Las Casas (primer obispo de Chiapas), el doctor Manuel Velasco Suárez (exgobernador y neurocirujano) y el obispo Samuel Ruiz García, tres hombres de épocas distintas, tres vocaciones diferentes, pero una misma preocupación: La dignidad del ser humano y una misma manera de actuar, construir puentes”.
Expresó que Fray Bartolomé los construyó hace casi cinco siglos frente a los abusos que vivían los pueblos originarios. Velasco Suárez, desde la medicina, la ciencia y el gobierno, entre otros, mientras que don Samuel, desde su ministerio pastoral, desde la diócesis y la cercanía con los pueblos indígenas”.
Continuó: “Uno con el hábito, otro con la bata blanca y el bisturí que sí cura y el otro con la sotana y el crucifijo. Los tres están en una misma línea y los tres entendieron algo fundamental: que ninguna sociedad puede llamarse verdaderamente humana cuando permite que se conculque la libertad de los demás o se pisotee la dignidad del ser humano. Es ese hilo que nos une hoy con ellos. El vínculo entre ellos tres está en su congruencia, su autoridad moral, su convicción, su ejemplo”.
Aguilar Martínez afirmó que, por relevancia histórica de la diócesis de San Cristóbal y de don Samuel, “la medalla pesa en verdad porque debo ser corresponsable con la labor que él ha realizado”.
Legado
Subrayó que Ruiz García “fue destacado defensor de los derechos humanos, promotor de la teología de la liberación, además de mediador de paz entre el Ejército Zapatista de Liberación (EZLN) y el gobierno federal en 1994. Falleció el 24 de enero de 2011 y sus restos están en la catedral de San Cristóbal. Soy testigo de las muchas personas que siguen visitándolo”.
El rector de la Unach, Oswaldo Chacón Rojas, dijo que la entrega de la medalla “es un acto de justicia y además necesario porque las nuevas generaciones tienen la necesidad de conocer la obra, el mensaje y el discurso de don Samuel y este tipo de actividades nos permiten acercar su trabajo y mensaje a los jóvenes”.
Abundó: “Hoy reafirmamos una convicción: Hay vidas que trascienden a la persona que las vivió porque se convierten en una referencia ética para las generaciones que vienen”, al tiempo de explicar que la medalla Dr. Manuel Velasco Suárez “nació para reconocer a quienes han servido y enaltecido a San Cristóbal de Las Casas, a quienes han contribuido a la salud, a la educación, al desarrollo, a la paz y a la justicia; a quienes han entendido que servir al prójimo es una de las formas más elevadas de dignificar la existencia humana”.
Sostuvo que “la decisión de otorgar esta presea post mortem a monseñor Samuel Ruiz es una decisión acertada, justa, congruente y profundamente significativa porque si algo caracterizó su vida fue precisamente haber entendido que la dignidad humana no admite excepciones”.
Hablar de Ruiz García, añadió, “es hablar de Chiapas, pero también de México y de alguna manera, de una causa que trasciende nuestras fronteras: La defensa de la dignidad de los pueblos, el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y la construcción de una sociedad en la que la justicia y la igualdad sean realidades y no solamente aspiraciones”.
Reiteró que “su legado nos recuerda que la paz verdadera no consiste únicamente en la ausencia de conflicto, que la paz verdadera solo puede existir cuando existe justicia, cuando una persona puede vivir con dignidad, un pueblo puede conservar su identidad y ser escuchado, cuando las diferencias culturales no son motivo de discriminación, sino una riqueza que debemos proteger. Ese es uno de los grandes significados de su vida y por eso su legado sigue siendo vigente”.












