El área natural del ejido Copoya es una reserva natural de índole estatal, con dos mil 870 hectáreas, la cual aún preserva plantas endémicas del estado de Chiapas como es el caso del agave del Grijalva, una planta que crece solamente en los municipios de Chiapa de Corzo, San Fernando y en esta ciudad capital.
Sin embargo, esta especie puede peligrar en su existencia debido al avance desmedido de las poblaciones irregulares ya que sus habitantes queman pastizales para poder construir sus casas, además de talar árboles para conseguir leña que sirve para cocinar sus alimentos.
El lugar donde se han asentado estos “paracaidistas” anteriormente era un campo de tierra de futbol, un área recreativa que utilizaban los habitantes de la Colonia Altos de Sur, pero de un momento a otro, personas comenzaron a asentarse en el sitio y agrandar la superficie donde habitarían.
Empezaron a delimitar con cal las superficies que tendrían cada unos de los terrenos de las nuevas familias, después instalaron un caseta improvisada, la cual funge como entrada principal a este asentamiento irregular, además de restringir el paso.
La presencia de maquinaria para la construcción comenzó a ser frecuente, con las que han talado y “raspado” gran parte de áreas naturales, situación que genera confusión, ya que el arrendamiento de estos equipos es de entre 500 y mil pesos la hora.












