En México comienza a ser una regla que cuando los políticos no quieren tomar decisiones organizan foros. El objetivo, desde luego, suele ser la dilación para esperar a que el costo de privilegiar a un sector frente al resto no sea para el tomador de decisiones. En el caso de la nueva refinería, el gran proyecto de infraestructura de este sexenio -tras la muerte de Punta Colonet-, parece que los gobernadores han orillado al Presidente a este punto.
Al cumplirse el 71 aniversario de la expropiación petrolera, efeméride que apuntaba a convertirse en la fecha de asignación de sede para la nueva refinería. Pero lo que hizo el presidente Felipe Calderón fue instruir a la organización de un foro.
Curiosamente los expertos parecían tener ya una decisión desde hace un mes; recomendaron no considerar el golfo de México (Veracruz, Tamaulipas, Campeche y Tabasco), dado que en esa área son mayores las posibilidades de accidentes por huracanes, depresiones tropicales, tormentas.
Otra recomendación se relaciona con la mejor comunicación carretera y ferroviaria de la zona centro del país.
La tercera consideración advertía que la refinación debía dar servicio a la zona de mayor auge urbano e industrial: el norte. Desde esta perspectiva Tula, Hidalgo (PRI), o Salamanca, Guanajuato (PAN), serían candidatos.
Algún argumento político habrá pesado para que el Ejecutivo haya retrasado la decisión. Sería una pena que este proyecto quedara atascado por la ambición de gobernadores con pocos argumentos técnicos pero mucha presión política.
El retraso, obviamente, favorece al PRI puesto que su previsible aumento de curules en la próxima Legislatura le permitiría contar con mayores elementos de negociación a su favor, mientras que una decisión pronta permitiría elegir a Guanajuato.
Parece que la mezquindad política siempre empana la visión estratégica del país. (El Universal).











