Una familia de indígenas denunció que tres meses después de que su hija de 17 años fue secuestrada y de haber pagado un rescate de 34 mil 500 pesos para su liberación, ella aún no vuelve a casa y las autoridades, a pesar de que cuentan con los nombres de los presuntos secuestradores, el caso parece no interesarles, por “nuestra condición de pobreza”.
Eligio de la Cruz Pérez y Dominga Pérez Díaz, dieron a conocer que su hija Pascuala, de 17 años de edad, fue secuestrada el 12 de febrero pasado, y sus captores exigieron inicialmente un rescate de cinco millones de pesos.
Los secuestradores que usaron el teléfono de Pascuala, llamaron varias veces a Eligio y a Dominga, en una ocasión lo hicieron cuando la familia de la adolescente se encontraba en la Fiscalía de Distrito, donde interpusieron denuncia por el delito de secuestro, según la carpeta de investigación 0099-078-1001-2018.
Durante los primeros días, la Fiscalía de Distrito, le asignó a la familia de Eligio y Dominga, un asesor, pero nada pudo hacer para detener a los secuestradores, ya que de los cinco millones que pedían, finalmente redujeron la cantidad a 34 mil 500 pesos.
El dinero, lo entregó la familia en un camino de la carretera estatal San Andrés Larránizar-Bochil, justo en el lugar donde indicaron los secuestradores.
Después de entregar el dinero, Pascuala no fue liberada y Eligio por su cuenta inició sus investigaciones y supo que uno de los presuntos secuestradores vivía en la casa donde se hospedaba Pascuala, en San Cristóbal de las Casas.
Según Eligio los presuntos secuestradores son originarios de Santiago El Pinar, un municipio de Los Altos, distante a unos 35 kilómetros de San Cristóbal de las Casas.
El padre de Pascuala dijo que «con muchos sacrificios», mandó a su hija a estudiar a la Escuela Preparatoria del Estado de San Cristóbal de las Casas, con dinero que logra conseguir de la fabricación de carbón y en la agricultura.
El 12 de febrero por la noche, al salir del plantel, Pascuala ya no regresó al hospedaje que compartía con su prima Mónica de la Cruz Pérez, en la colonia Primero de Enero, en San Cristóbal de las Casas.
Por la madrugada del 13 de febrero, Eligio y Dominga se trasladaron de la comunidad San José Buenavista, en el municipio de Huixtán, a San Cristóbal de las Casas, para buscar a su hija y fueron horas después cuando recibieron la primera llamada, donde los secuestradores exigían cinco millones para liberar a Pascuala.
A tres meses y seis días de la desaparición de Pascuala, Eligio y Dominga pidieron a la Fiscalía de Chiapas llevar a cabo una “investigación ágil y eficaz de los hechos para su debido esclarecimiento y la recuperación de su hija”.
La familia de Pascuala apeló a la sociedad civil y los organismos de derechos humanos a pronunciarse a favor de “la preservación y el respeto a los derechos humanos de la niña Pascuala de la Cruz Pérez”.












