Pagos a servidores fortalecieron las ANP

La finalidad de la investigación fue buscar alternativas sociales para la conservación ambiental. Cortesía
La finalidad de la investigación fue buscar alternativas sociales para la conservación ambiental. Cortesía

“Aplicamos un instrumento de conservación basado en el mercado, el Pago por Servicios Ambientales (PSA); los resultados mostraron que al operarlo en comunidades hubo mayor organización y acuerdos ejidales a favor de la conservación de los bosques”, explicó el investigador Juan Carlos Gallegos Salinas, del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur).

Los pagos directos por conservación forestal demostraron que se obtienen mejores resultados ambientales, económicos y sociales, sobre todo si se involucra a toda la población; para esta cohesión social, dijo, es importante fortalecer los vínculos con la presencia de las organizaciones civiles y ambientales.

Los mecanismos de PSA buscan, a través de incentivos económicos, alentar a los propietarios o poseedores de tierras forestales a mantener la cubierta natural con el fin de aminorar los daños ambientales.

Esta forma de gestión potencia la organización y la participación ejidal, basada en la confianza, y lleva a resultados favorables en cuanto a la conservación de la cobertura forestal.

“Estos pagos por la protección de los ecosistemas resultan más efectivos que las estrategias indirectas o los proyectos integrados de conservación y desarrollo”, dijo el investigador.

Gallegos Salinas sustentó que cuando los mecanismos y recursos son gestionados por un sector de la población relacionado con redes de poder político o social, suelen suscitarse tensiones y conflictos que refuerzan las diferencias sociales y económicas preexistentes, y a esto se le agrega implicaciones negativas fuertes en la deforestación y degradación ambiental.

Agregó que es fundamental que estos mecanismos, populares en países desarrollados, sean analizados, y de ser posible adoptados por las organizaciones civiles y secretarías ambientales.

“Siempre tomando en cuenta las variables del contexto local para que dichos mecanismos se adecúen a cada comunidad y así lograr un mejor impacto socioambiental en relación con las estructuras de operación ejidal”, puntualizó

El doctor en Estudios Regionales en la Universidad Autónoma de Chiapas, aclaró que el estudio fue colaborativo con la socióloga michoacana e investigadora de la Unach, Perla Vargas Vencis, y la geógrafa de la Universidad Estatal de Hidrometeorología de Rusia, María Perevochtchikova. Llevado a cabo en la Reserva de la Biósfera “La Sepultura”, en el ejido Tierra y Libertad.