Pamela, vocera de la VII Región Militar

Pamela, vocera de la VII Región Militar

Pamela Guadalupe Pinto Castillo, es una mujer que dio la talla sin problema para integrarse al Ejército. Sin obstáculo alguno, dio la entrevista y así como se abre la puerta de la VII Región Militar para que la ciudadanía conozca sus actividades, ella abre la puerta de su vida para que conozcan al ser humano detrás del uniforme militar.

Extenuada por el desfile de este 16 de septiembre, Pamela recuerda que fue justamente un día como éste, cuando se concentró en el Centro de Adiestramiento Individual Combatiente (Cacic) en Chicoasén. Allí dejó su vida civil y su impuntualidad atrás y comenzó a forjarse la mujer militar con valores como abnegación, patriotismo, respeto, honor, disciplina, entre otros.

A sus 31 años es soldado y vocera auxiliar de la VII Región Militar. Un día (mayo de 2011) vio el anuncio en el periódico: solicitaban una mujer comunicóloga. Su tío, que es militar, la animó a probar suerte y se presentó en la 30 Zona Militar, en Tabasco.

Tuvo que pasar cuatro pruebas, junto a 70 mujeres, antes de ocupar una de las tres vacantes. Lo más difícil fue el adiestramiento básico al que debe someterse todo aspirante a integrar el Ejército. Tres meses en el Cacic de Chicoasén. El inicio fue justo el 16 de septiembre del 2012.

Allí tenía que levantarse a las 4:30 de la mañana, hacer limpieza, ir al comedor a las 6:00, a las 7:00 honores a la bandera. El resto del día aprender legislación militar, valores, derechos humanos, hacer deporte, seguido de la Academia para aprender orden cerrado, arme y desarme hasta las 10 de la noche.

Ya dentro del Ejército se percató que no es como muchos piensan, pudo ver que tras esas bardas hay mucha labor social que la mayoría desconoce y que detrás de los uniformes y grados hay auténticos seres humanos.

Ser militar es muy sacrificado, a veces andas todo el día sin desayunar si te toca labor social, apenas con una fruta o atún, se sacrifica a la familia, pero eso es el valor de la abnegación que nos enseñan, dice.

Le ha tocado trabajar con el General Luis Crescencio Sandoval en la 30 Zona Militar, en Tuxtla con el General Brito y ahora con el General Carlos Ramón Carrillo del Villar. Cada uno es diferente y se adapta a cada cambio.

“Los veía con respeto, pero temor a la vez”, dice. Ahora los respeta, pero no tiene miedo. Y así debe ser con todo ciudadano: “Conózcannos, salúdennos”, pide.

Para los que creen que una mujer entre hombres corre peligro, aclara que no hay tal cosa, al menos no dentro del Ejército. “Hay igualdad y equidad de género. Les dicen que somos muchachitas y que deben cuidarnos, que recuerden que tienen hermanas”.

Su primera arma y su primer “amor” fue un G3. “Nos dijeron que para las mujeres era nuestro esposo y para los hombres su esposa”, recuerda sonriente Pamela.

Para concluir la entrevista, Pamela responde honesta y en un segundo a las preguntas sobre asociación de ideas.

Chiapas - orgullo. Ejército - compromiso. Patria - respeto. Independencia- libertad. Padres - amor. Hijo- (sonríe) en proyecto… Pamela- mujer.