PAN: lecciones para el futuro

"Felipe Calderón Hinojosa resultó vencedor en el proceso electoral interno del Partido Acción Nacional para escoger a su candidato a la Presidencia de la República de 2006. Sin ánimo de ensombrecer el resultado electoral de la contienda panista, es menester senalar que el proceso padeció diversas irregularidades.

Los panistas se vieron en medio de reclamos como la repetida denuncia de acarreos, reparto de despensas a cambio de votos, proselitismo durante la jornada electoral y casillas cerradas por la ausencia de los funcionarios correspondientes, en presunta deliberación para restar votos a los adversarios. Si a tales quejas se anadiera el denominado ratón loco, las actas de defunción de pretendidos votantes y los paquetes de cédulas de votación en la basura, los reclamos serían idénticos a los que en anos recientes el PAN hacía en contra del PRI. Las quejas presentadas ofrecen la oportunidad a ese partido para corregir su procedimientos, en un afán de cumplir con la transparencia y la equidad que se reclama. Tratándose del partido que ocupa la Presidencia de la República, por lo cual está en medio de los reflectores, le conviene recuperar la credibilidad de la sociedad en general. Al margen de lo que convenga a los panistas, la sociedad ha sido testigo de un proceso desaseado y eso no favorece a nadie, ni al abanderado presidencial blanquiazul ni, finalmente, al país. El frenético deseo de ganar las candidaturas es entendible y sin duda difícil de manejar en todos los partidos políticos, pero eso no justifica los procedimientos vistos en un momento en que la sociedad ha expresado hartazgo y exige cambios de forma y fondo.

Hace seis anos, el PAN vio pasivamente cómo un audaz militante se hizo de la candidatura presidencial, por encima del procedimiento habitual o reformado, que al final sirvió para legitimar el hecho. Ahora mismo, en el Partido de la Revolución Democrática, la sociedad observa cómo un aspirante recurre a procedimientos ""pragmáticos"" para ganar la nominación. En el Partido Revolucionario Institucional, dos políticos expertos en los procedimientos del viejo sistema disputaron fieramente por la candidatura presidencial, hasta que uno de ellos prefirió retirarse de la contienda.

En su turno, el PAN también se vio en apuros y hasta pareció que perdía el control del proceso al complicarse la elección del candidato presidencial, por lo ya dicho y porque un precandidato impulsado, se dijo, desde Los Pinos quedó en medio de severos cuestionamientos de sus adversarios y de la sociedad en general, con argumentos de que derrochó millones de pesos en difundir su imagen; que descuidó el manejo del Fondo Nacional de Desastres Naturales, que otorgó concesiones a empresas de comunicación y difusión. Al final de la jornada ese precandidato se vio derrotado y quizás pronto se sabrá si entre sus propios correligionarios fue víctima de los cuestionamientos que prohijó.

Obviamente, lo ganado en rectitud electoral por parte del Instituto Federal Electoral todavía no se refleja en los procedimientos internos de cada partido para escoger a sus candidatos, ni la democracia resulta particularmente beneficiada con los mismos. Visto el panorama, ningún partido parece viable bajo los crecientes reclamos ciudadanos por plena transparencia, equidad y moderación de los gastos electorales. Es tiempo ya de que el IFE, los partidos, el Congreso de la Unión y las legislaturas de los estados se aboquen a reglamentar los procesos internos partidistas, para que México tenga un piso firme en su operación comicial, que se quiere decorosa y confiable. (El Universal).

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