El director del Área de Salud Mental y Adicciones de la Secretaría de Salud del estado, Jesús Valtierra Hernández, comentó que el confinamiento domiciliario recomendado para disminuir el impacto de la pandemia del coronavirus ha cambiado el pensamiento humano de forma positiva, regresando a lo más elemental.
De acuerdo a su perspectiva y según lo observado en los casi 160 días que lleva la pandemia en nuestro territorio, esta situación ha generado un cambio en el pensamiento de las familias, poniendo ahora en el centro de sus prioridades la parte humana y no las cosas materiales.
Indicó que anterior a esta emergencia sanitaria en el mundo, incluyendo México, la salud mental no era la mejor, la tendencia que mucha gente seguía era hacia la superficialidad y al mercantilismo, promovido por la publicidad de las grandes marcas y una vida acelerada.
Manifestó que todo lo que ha implicado la pandemia y su impacto en nuestro país ha puesto a prueba las capacidades elementales de las personas, en las que tienen que ver la resistencia y temores para enfrentar las amenazas que este panorama puso de manifiesto.
Además la capacidad de las relaciones humanas con los más próximos y sobrellevar la capacidad de la abstinencia.
Adaptación
Valtierra Hernández dijo que el confinamiento, aunque en muchos casos no fue total debido a que gran parte de la población tiene que salir a trabajar, sí puso a todos en un lucha constante hacia la adaptación, ya que la mayoría de los negocios que tienen que ver con el entretenimiento, esparcimiento y diversión cerraron.
De esta forma, una gran parte de la población ha puesto al frente de todo la fraternidad y la solidaridad, puntos esenciales en el ser humano que ya se estaban perdiendo, señaló.
Consideró que prácticamente la noción del ser se estaba extraviando en la noción del tener, incluso llegando a generar una especie de deshumanización entre las personas de todos los países del mundo, impactando también a las nuevas generaciones.
Con la pandemia, el confinamiento y todas las medidas que implica se han puesto al frente nuestras capacidades y frente a esa configuración se ha puesto de manifiesto “lo que realmente somos y es ahí donde se ha iniciado el proceso del aprendizaje, mejoramiento y resiliencia”.
El especialista apuntó que la experiencia desarrollada a raíz de la crisis mundial por la pandemia del Covid-19, va a provocar también cierta modificación sobre la forma y estructura de la convivencia entre las personas y las naciones.
Señaló que previo a la pandemia el reconocimiento del prójimo había pasado a una etapa de indiferencia, lo que caracterizaba casi a toda la humanidad sin importar el país, pero con esta situación el reconocimiento al prójimo pasará a primer plano y se comenzará a dejar un poco la indiferencia.
Para finalizar, consideró que la contingencia sanitaria ha ayudado a millones de personas a reencontrarse consigo mismas, a reconocer lo que realmente somos como seres humanos, es decir, que estamos regresando “al ser esencial y a los valores esenciales”.












