Los procesos contaminantes industriales y de la agricultura, con un aumento “desmesurado” en la extracción de aguas subterráneas, llevan a una escasez y falta de acceso al vital líquido, siendo problemas evidenciados y agudizados por la covid-19, argumentó el doctorante en Seguridad Hídrica y Gobernanza del Agua, Francisco Antonio Ramírez Rojas.
Destacó que este impacto ante la falta de un adecuado ordenamiento territorial por el crecimiento de las manchas urbanas hace que la gestión del agua genere conflictos sociales.
“Ya no sabemos qué es lo que estamos haciendo, si es correcto o si lo que vamos a palear va a generar más conflictos sociales, y es algo que en la pandemia pudimos observar, pues hizo visible a la higiene como un pilar de la salud pública”, sostuvo.
En la conferencia “Comprendiendo la gestión local del agua y el saneamiento básico con enfoque en el territorio hidrosocial: lo que evidenció el covid-19”, para el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas) Sureste, Ramírez Rojas sostuvo que por encima de todo se trata de un derecho humano.
Pues destacó que de acuerdo a los relatores especiales y expertos independientes de Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos, “la lucha contra la pandemia tiene pocas posibilidades de éxito sin la higiene personal”, siendo que miles de personas en el país no tienen acceso a agua potable.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), menos del 50 % de la población en Chiapas puede abastecerse de agua debido al alto costo de llevar el líquido a las zonas Sierra y Altos, donde se asientan las comunidades con mayor pobreza en el estado.
El especialista sostuvo que es esencial que sociedad y gobierno proporcionen agua gratuita, mientras dure la crisis de salud, a personas en situación de pobreza y a las afectadas por las dificultades económicas derivadas.












