Para no nadar en el drenaje

Si usted pensaba viajar estas vacaciones a una playa mexicana, será mejor que tome con cautela los reportes de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales sobre contaminación. Lo que para la Semarnat son aguas limpias, para la Organización Mundial de la Salud son depósitos de bacterias.

Hay razones económicas y políticas -presión de los empresarios del turismo y de los gobernadores de estados con centros vacacionales- que podrían motivar el relajado estándar de calidad gubernamental; por tanto, el asunto de fondo no es la calidad de los estudios de la Secretaría de Medio Ambiente, sino la falta -o la debilidad- de instituciones autónomas que den a los ciudadanos garantías de información objetiva.

Un buen ejemplo es el Instituto Federal Electoral (IFE). La enorme credibilidad que llegó a tener antes de 2006 se debió, justamente, a que la población percibía su independencia frente al resto de los poderes públicos. Sin embargo, con la destitución de los consejeros desde el Congreso y la designación de nuevos por la vía de la negociación entre partidos políticos, el IFE perdió autonomía y, por ende, credibilidad.

Pero incluso si esas instituciones autónomas existen, es necesario darles mayor importancia de la que tienen. Tomemos el caso del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE): los estudios que elabora para medir la calidad de la educación en México senalan que el gran lastre en la materia no es presupuestal, como dice el SNTE, sino estructural. Sin embargo, cada ano -2009 no fue la excepción- el aumento en el gasto va directo a salarios en vez de a pizarrones, computadoras y aulas. zPara qué un instituto autónomo y profesional si son ignoradas sus evaluaciones?

Hay que fortalecer a las instituciones autónomas que sustentan acciones en diagnósticos objetivos. Así, la ciudadanía tendrá la certeza de que su voto cuenta, de que el sistema educativo funciona y de que su familia no nadará en medio de residuos fecales. (El Universal)