Después de gastar millones en gorras, camisetas y despensas, de acusarse mutuamente; luego del bombardeo mediático y de otras estrategias tan folclóricas como vacías, los partidos políticos están donde empezaron: el PRI a la cabeza con casi 6% de ventaja, el PAN en segundo lugar y el PRD en un lejano tercer sitio. Esto nos habla de la escasa efectividad de las actuales campanas. Toda una lección.
Cierto es que, de acuerdo con la encuesta de este diario, 5.6% de los electores originales del PRI migraron en las últimas semanas al Partido Acción Nacional. Pero también lo es que 6.3% de los electores con intención inicial de votar por el PAN han migrado ya preferencias hacia el Revolucionario Institucional. Es decir, las sesudas estrategias han resultado en una suma que da cero.
En la misma encuesta se destaca también que el PRD continúa sin ser capaz de capturar votos provenientes de los punteros. Ello a pesar de la crisis económica que en otras latitudes ha beneficiado a las corrientes políticas ubicadas a la izquierda. A pocas semanas de la elección, el partido del sol azteca sólo alcanza 11.5% de las preferencias.
A diferencia de otras encuestas, la que publica hoy este diario refleja que en este momento los cinco partidos más pequenos se disputan apenas 5% de los votos. Si esto se confirma el 5 de julio, al menos tres de ellos perderán su registro y previsiblemente no será el que apoya la pena de muerte.
Si analizamos las preferencias electorales por regiones, se constata que el PRI vuelve a ser el único partido que mantiene presencia importante tanto en el norte como en el centro y sur del país, mientras que la influencia del PAN se concentra en el norte-bajío y la del PRD en el centro-sur.
La función básica de la propaganda es la persuasión. Sin embargo, esta vez, en la campana intermedia más reproducida mediáticamente en la historia del país, los partidos están saliendo de la rampa enjabonada tal y como entraron. (El Universal)











