Para salvar al planeta

"México avanza por fin en un tema que decenas de países como Irlanda, China, Taiwán y Estados Unidos adoptaron anos antes: marcos legales que frenan la contaminación por medio de la vía más sencilla, el cambio en los hábitos de consumo.

Con la ley que aprobó ayer la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, la cual prohíbe a cualquier establecimiento mercantil obsequiar bolsas de plástico para el traslado de la mercancía de los clientes, se da un ejemplo claro al resto de las legislaturas estatales y al Congreso de la Unión sobre la urgencia de este tipo de normas que sin implicar grandes erogaciones ayudan mucho a la ecología.

Un mexicano contamina en promedio más hoy de lo que lo hacía hace apenas 10 o 20 anos, según cifras de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Por tanto, la razón del incremento en la polución no es tanto el crecimiento demográfico, como podría pensarse, sino un estilo de vida de alto consumo.

Cambiar esas inercias implica alterar intereses económicos de industrias y comercios cuyos costos aumentan cuando modifican sus procesos en beneficio del planeta. Lo sencillo es minimizar el problema -como hace la Secretaría de Medio Ambiente federal al senalar que la contaminación por bolsas de plástico sólo representa 1% del peso total de la basura- o eludirlo a través de acuerdos sin obligación alguna para empresas que se comprometen a ser más ""responsables"". Resulta encomiable, por tanto, que la salud de las personas y del ambiente no se deje a la buena voluntad de los actores involucrados, sino a una obligación legal.

Sin embargo, la reforma es un primer paso que deberá acompanarse en el futuro inmediato con políticas públicas para hacerla efectiva; de lo contrario, sucederá lo mismo que con la norma de separación de residuos sólidos: publicidad y sanciones sin efecto alguno en los hábitos de la gente. (El Universal)

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