Para voltear a las estrellas

"En una semana de sabotajes, desastres naturales, pleitos políticos y crimen transnacional, suena ocioso hablar de las estrellas. No lo es. Al lado del ensimismamiento por los ingentes problemas nacionales hay 130 científicos mexicanos viendo a las estrellas. Muy pocos en un país de 106 millones, pero esos pocos hacen mucho, y harían más si hubiera voluntad política y empresarial para impulsar la ciencia en México.

Ayer entró en funcionamiento el Gran Telescopio Canarias, en la isla de Palmas, Espana, que cuenta con 5% de tecnología mexicana, destacadamente dos artefactos vitales: una cámara infrarroja para detectar desviaciones de luz del universo y una cámara de verificación, que comprueba que todos los instrumentos de la lente funcionen bien.

La tecnología nacional fue aportada por el Instituto de Astronomía de la UNAM y por el Centro de Ingeniería y Desarrollo Industrial (Cidesi) de Querétaro, dependiente del sistema SEP-Conacyt.

Otro ejemplo digno de ser mencionado es el Gran Telescopio Milimétrico, ubicado en la Sierra Negra de Puebla, considerado el mayor radiotelescopio del mundo, inaugurado en noviembre pasado y que tiene como base tecnológica aportaciones del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) y de la Universidad de Massachusets. ?Bravo por las mentes brillantes! Aun así los presupuestos oficiales destinados a ciencia y tecnología en México andan en el orden de 0.35% del PIB anual -cuando la ley respectiva recomienda gastar 1% del PIB y naciones como Espana invierten hasta 8%-.

Tiene razón el rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, cuando afirma que, como país, estamos en los suburbios del conocimiento sin visos de cruzar el umbral para comprometernos como sociedad con la ciencia.

Ni el Estado tiene una política de largo plazo al respecto ni el sector privado tiene grandes capitales invertidos en investigación. Tal miopía nos está rezagando gravemente en el mundo.

Los medios también compartimos la responsabilidad. El senalamiento de Jeffrey Davidow, diplomático de muchos anos y hoy director del Instituto de las Américas, respecto de que los periódicos latinoamericanos omiten la divulgación científica por considerarla territorio de expertos o de países de primer mundo cala. Es por eso que se auspicia el Taller Jack F. Ealy sobre periodismo científico, que este fin de semana celebra su cuarta edición en busca de promover que lo importante se torne interesante y entendible.

Ver una noche estrellada es ya casi un milagro de la naturaleza. Sobra contaminación lumínica, literalmente, y pirotecnia política, metafóricamente. Siempre hay algo urgente: una guerrilla, una elección, una tragedia exponenciada por la corrupción que nos impide deleitarnos, como lo hacían nuestros antepasados, oteando el universo, contando las estrellas e imaginando figuras míticas en las constelaciones.

Si los mexicanos resultamos buenos para ""leer"" el universo, propongámonos avanzar en tal sentido y contribuir, sin complejos, a la ciencia mundial. A fin de cuentas, nosotros estamos hechos de lo mismo que el cosmos, de polvo de estrellas. (El Universal)

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