La aplicación de la paridad en los sistemas políticos de los municipios indígenas y las políticas de acción afirmativa “han sido desastrosas”, resaltó la socióloga Araceli Burguete Cal y Mayor, además sostuvo que las mujeres “han sido sometidas” por los partidos como nunca antes, generando violencia en los municipios.
La especialista subrayó que la “acción afirmativa, no es un componente de la democracia para que las sociedades mejoren”, y mucho menos en las comunidades indígenas, donde los partidos políticos han “destruido su unidad política, devastado los sistemas de cargos y la vida comunitaria”.
“Los pueblos indígenas en lugar de haber ganado derechos, los han perdido y las grandes perdedoras son las mujeres, porque las mujeres no quieren estar en estos enredos, les da terror porque tienen el riesgo de ir a la cárcel”, declaró.
La doctora en Ciencias Políticas y Sociales ejemplificó esto con la mujer que fue presidenta municipal de Chalchihuitán, pues ella, dijo: “Fue buscada por un hombre, su primo, para ser registrada; se registró, pero el hombre hizo uso del dinero y se desató un conflicto de inconformidad”.
Sostuvo que no hay que emitir el prejuicio de que “cuando las mujeres quedan, hay rebeliones municipales” por el hecho de que son mujeres, pues lo que pasa “es que los hombres están enojados por cómo se están desarrollando las elecciones municipales”.
Hartazgo
Resaltó que a las comunidades no se les permite decidir y anteponer a sus candidatos, siendo los partidos políticos los que toman las decisiones de en qué municipios se ofrecerán las candidaturas de mujeres y personas indígenas.
“Los sistemas de cargos han sido sometidos por los partidos políticos como nunca antes, ejemplos Aldama, Santiago El Pinar, Chanal, Mitontic, en donde se tiene registro de que los partidos políticos llegan y hablan con los líderes de una comunidad y les dicen: ‘Te ofrezco dinero, quiero una candidata para registrar en el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC), porque tengo que cumplir con la paridad horizontal’”.
Esto significa que los partidos deben tener la mitad de mujeres y la mitad de hombres como candidatos a las presidencias; sin embargo, “las élites” seleccionan a las ciudades más importantes para que ahí vayan candidatos hombres.
“La gran tragedia de las elecciones de 2021, es que en las ciudades más grandes solo se seleccionaron hombres; por ejemplo, en Tuxtla hubo 11 hombres y una mujer, en San Cristóbal de Las Casas 10 hombres y una mujer.
“Las mujeres mestizas ceden los espacios a los hombres; luego, las feministas decimos: ¿dónde están las mujeres? Si no estuvieron en el 2021, no imaginemos que algo nuevo va a pasar en 2024; además, ¿dónde está la mitad de las mujeres electas? Pues en los en los municipios indígenas”, afirmó.
“La mayoría de los municipios que están hoy en conflicto armado, son conflictos poselectorales agravados”, determina la profesora-investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Tila, Altamirano y Simojovel no solo tienen en común un alto índice de violencia por presuntos grupos armados, pues en los tres casos “los presidentes dejaron a sus esposas los cargos, y entonces tenemos como elemento integrador de los conflictos armados el problema de paridad”.












