La paridad en nuestro país se fundamentó en la Constitución Política en 2014, y se aplica desde las elecciones de 2015 y a pesar de los reveses ha registrado un avance lento, pero beneficioso para las mujeres, sin embargo, la igualdad material entre hombres y mujeres ha provocado una de las reflexiones más robustas en los últimos años en la arena electoral y en el plano formal pareciera garantizada, aunque existen barreras culturales y sociales evidentes, afirmó Claudia Trujillo Rincón, dirigente nacional de Mujeres del Partido Movimiento Ciudadano.
En entrevista, manifestó que en las primeras elecciones de paridad todos argüían: “no hay mujeres, cómo le vamos a hacer para cubrir la paridad”, después cuando vieron que lo logramos, en las elecciones de 2016 cambió el discurso ¿y cuántos votos trae ella para postularla? Cuestionaban, pero ya en el 2017 cambió todavía más: “la agredamos física o verbalmente, dejará de ser candidata”, consideraban.
A pesar del gran incremento de la violencia política y de todos los obstáculos que se presentan, y de que los líderes de partidos siguen afirmando que no hay mujeres, “sí las hay y muchas estamos activas en busca de posiciones igualitarias”, destacó.
Manifestó que aunque en la práctica el tema de la paridad es relativamente difícil, ya que hay sectores que se resisten a que las mujeres avancen, “hemos demostrado ser verdaderas rivales en la contienda política y vamos a dar todo en esta próxima contienda, para que México regrese al camino correcto”.
Resaltó que pese a los logros de las mujeres, se ensombrece el avance con la violencia política contra las mujeres, ya que persiste en todo el país y el tema ha ido ganando espacio en la agenda política, por ello es importante la generación de capacitaciones y actividades incluyentes, que incluyan a más mujeres libres que quieran cambiar el rostro actual de México.
“Quienes entregamos nuestro esfuerzo todos los días por este país, en nuestro hogar, en nuestro trabajo, en la sociedad, en los procesos de cambio, no merecemos morir por razones de género, no merecemos ganar menos, no merecemos no poder llegar a ocupar cargos de dirección, no merecemos ser violentadas, acosadas o invisibilizadas, o bien no ser tomadas en cuenta en los medios de comunicación con estereotipos o cosificarnos; no merecemos esa angustia de no ver regresar a nuestros hijos y menos acudir a las instancias de justicia y no ser apoyadas en su búsqueda”, apuntó.
Por último, dijo que pese a que México tiene un marco legal respecto al derecho de las mujeres, “nos siguen tratando como un grupo vulnerable, se nos ve como una minoría y no termina de reconocerse la inclusión”.











