Parir y nacer en tiempos de pandemia

Parir y nacer en tiempos de pandemia

Luego de la impaciente espera de nueve meses y bajo la sombra de una funesta pandemia que ha provocado intranquilidad, por fin llega el día tan esperado: el nacimiento del bebé.

Las emociones están a flor del piel. La madre espera por fin ver la cara de ese ser que tuvo acobijado en su cuerpo y sabe que le traerá nuevas alegrías. Las preocupaciones vendrán después.

En el parto por cesárea se tiene al bebé a través de una incisión quirúrgica en el abdomen, esto por algunas inquietudes relacionadas con la salud de la madre y el bebé.

El médico realiza la incisión en la pared abdominal de forma horizontal, inspeccionando que no lesione el producto ni algún órgano de la paciente.

El bebé se extrae a través de ese ligero corte; el proveedor de la atención médica limpia los líquidos de su boca y la nariz; posteriormente sujeta con pinzas el cordón umbilical y lo corta.

“La criatura se llamará Fernando”, dice Alejandra, su mamá; por otra parte, las doctoras afirman que su ritmo cardiaco, su respiración, su color, su actividad, el tono de sus músculos y sus reflejos están muy bien.

Es su primer día de vida es recibido por una cruda realidad; ciertamente, es difícil hacerse una idea de hasta qué punto la pandemia ha transformado la maternidad.