En un hecho histórico para la lucha por la igualdad de género, Miriam Yadira Nájera Petriz, presidenta de la Mesa Directiva del Parlamento de Mujeres 2025, del Congreso del Estado, destacó la importancia de este espacio como una plataforma para transformar las demandas femeninas en políticas públicas.
Durante una entrevista, subrayó que este parlamento -el primero en su tipo enfocado exclusivamente a mujeres de todas las edades- busca romper con la tradición de simulación en la participación política. “No queremos ser ‘juanitas’, aquí las propuestas deben trascender”, afirmó.
Agradeció a la legislatura local, en especial a la diputada Rosalinda, por impulsar esta iniciativa que reúne a 40 parlamentarias abordando temas como salud, violencia de género y derechos laborales, todos con perspectiva de género.
Las participantes, provenientes de diversos ámbitos, presentarán proyectos elaborados tras “horas de lucha y escritura”, según Nájera. La meta es clara: que estas ideas se conviertan en leyes.
“Confiamos en que esta legislatura las impulse”, declaró. Aunque reconoció que el camino requiere de presión social, “como sociedad organizada, no quitaremos el dedo del renglón hasta lograrlo”
Propuestas en papel
Al ser cuestionada sobre el riesgo de que las propuestas queden en papel, la presidenta del Parlamento admitió los desafíos históricos, pero se mostró esperanzada. “Este es un precedente; ocuparemos estos espacios cada año y ampliaremos la voz de más mujeres”, aseguró.
Los proyectos serán compilados en un documento formal que serán presentados a la Mesa Directiva del Congreso, incluido el presidente del Legislativo y la Comisión de Igualdad de Género.
“Ya entregamos un proyecto fundamentado; esperamos verlo pronto en manos de las autoridades”, afirmó Nájera, haciendo un llamado a la ciudadanía a “acuerpar” las iniciativas.
Este parlamento no solo marca un avance en la representación política de las mujeres, sino que desafía estructuras al priorizar propuestas con enfoque de género. En un estado donde la paridad aún es una promesa en desarrollo, la iniciativa se erige como un testigo de que la incidencia femenina puede -y debe- traducirse en acción legislativa.












