Un sondeo realizado entre la sociedad capitalina dio a conocer que el paro de transportes afecta a la población en sus actividades cotidianas pero que no han dejado de realizar su rutina, solo se convirtió en más trabajosa.
Marisela Nangusé Villagrán, Dolores Argüello e Índira Barrios son madres de familia que también trabajan. El paro de transportistas les afecta pero “eso no significa que los niños se vayan a quedar en la casa”, indicó una de ellas.
Dos declararon no tener muchas complicaciones porque cuentan con automóvil, así que llevan a sus hijos a clases y luego van a su trabajo, pero la complicación de Dolores viene por parte de su esposo, quien antes tomaba el transporte público para trabajar y ahora ella tiene que llevarlo a su trabajo antes de ir al suyo.
La última no cuenta con vehículo propio, por lo que tiene que levantarse una hora antes de lo normal por el tiempo que tarde en abordar el transporte, ya sea de los pocos colectivos que circulan o en taxi.
Héctor Mancera, estudiante, cuenta que todo le lleva más tiempo: tiene que despertarse mucho más temprano poder ir a la escuela y llegar más tarde a la casa por la falta de transporte, pero aún así lo tiene que hacer.
Aunque comentó que su situación es incómoda, la verdadera complicación viene cuando tiene que cumplir con los deberes escolares con trabajos que implican salir.
Cuando se trata de esas situaciones prefiere no salir de su hogar aunque eso implique no cumplir con los deberes. Él supone que será al momento de las calificaciones finales cuando se verá reflejado.











