"La medianoche del viernes 28 de diciembre pasado, Día de los Inocentes, un avión Super King Air 200, procedente de Venezuela, aterrizó cargado de cocaína en el aeropuerto de Cuernavaca. Y aunque su presencia había sido detectada por la Secretaría de la Defensa Nacional, nada pasó.
Desde el país que gobierna el coronel Hugo Chávez, el Super King era seguido sigilosamente por un poderoso jet Citation de la Secretaría de la Defensa, súper equipado para esas operaciones de rastreo ""en caliente"", que no perdía detalle de la maniobra y la filmaba paso a paso. El golpe iba a ser espectacular.
Antes de las 11 de la noche, cuando era evidente que el avión bajaría en Cuernavaca, los militares dieron la voz de alerta... pero nada sucedió.
Desde el aire, los perplejos militares pudieron filmar cómo el avión aterrizó, se detuvo en la pista y fue tranquilamente descargado por los narcos, que salieron con toda normalidad en un vehículo por uno de los accesos rigurosamente vigilados por la Policía Federal Preventiva, la empresa privada Servicios de Resguardo y Seguridad, y los empleados del mismo aeropuerto.
zPara qué tanto esfuerzo de horas en el aire si los militares no tenían la certeza de coordinar su trabajo con fuerzas confiables de tierra? Hace tiempo que se sabe que los narcotraficantes operan a sus anchas en el aeropuerto de Cuernavaca. Se necesita ser muy ingenuo para esperar que respondan con sensatez en una emergencia. A pocos minutos del aeropuerto se encuentra un importante cuartel militar que pudo haberse hecho cargo de la recepción. Sería bueno saber por qué no se recurrió al comandante de la 24 zona militar.
Los militares han sido discutiblemente incorporados en la lucha contra el narcotráfico para que actúen con su reconocida eficacia, no para hacer superproducciones cinematográficas.
El testimonio, en fin, no hace más que comprobar que los traficantes de drogas sólo pueden actuar coludidos con las autoridades, las policías y los políticos, y con la colaboración de companías particulares. Ojalá sirva también para fundar un proceso judicial antes de que comiencen las presiones del exterior, como sugirió la senadora Hillary Rodham Clinton.
Paralelamente, y como para subrayar los hechos, el director nacional de Inteligencia de Estados Unidos, Michael McConnell, hizo en su evaluación anual un reconocimiento de los empenos de México en la lucha contra la violencia criminal y el tráfico de estupefacientes, la depuración policíaca y la reforma del sistema judicial.
Además, en una conversación telefónica los presidentes Felipe Calderón Hinojosa y George W. Bush reiteraron su compromiso de canalizar más fondos contra la delincuencia y frenar el contrabando de armas, en una acción coordinada, a dos meses de su encuentro en Nueva Orleáns, en abril próximo.
Es muy larga la distancia que todavía separa la buena voluntad de los estadistas y la brutal realidad que se muestra en frustrados episodios como el del aeropuerto de Cuernavaca. La batalla debe darse en todos los campos. (El Universal).
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